Varios
17/09/2009
LA LEY DE TODOS
Te adelantamos el <b>editorial 80</b> de Letra G. Por qué en nuestro ámbito se debe discutir la nueva ley.
La discusión acerca de la sanción de la Ley de servicios de comunicación audiovisual (mal llamada por quienes se ven afectados por la misma: Ley de medios K) afecta a todos los ámbitos del país.
Por eso, es inevitable referirnos a eso, a pesar de que no regule a la prensa gráfica, a pesar de que hoy Gimnasia no se puede desprenderse de lo futbolístico y al margen de que muchos estén cansados de este debate, que paradójicamente, recién empieza.
El tema es importante y profundo; por eso, si bien no se puede desarrollar en este espacio, al menos se proponen algunas líneas para pensar y para formar una posición al respecto.
En este sentido, el discurso expuesto por el periodista Víctor Hugo Morales en el Congreso fue contundente: “es inexplicable que la oposición argumente no poder estudiar este proyecto antes de diciembre, como no se pueden entender tampoco sus argumentos. La acumulación de poder, la participación en todos los negocios y la frivolidad con la que se alimentan los monopolios a costa del fracaso del resto son una clara muestra de su egoísmo y su avaricia”.
Y allí están los periodistas, extorsionados, autocensurados por “quienes usan la libertad de prensa para lanzarse sobre todos los negocios”.
En el fútbol, por ejemplo, comenta Víctor Hugo, la empresa-monopolio ha hecho negocios durante quince años, dejando de lado a todas las voces que de alguna manera se han enfrentado a todos esos negociados, que arrojaron ganancias millonarias, que a su vez sirvieron para invertir en otros negociados parecidos a los del fútbol, por ejemplo los realizados con las AFJP.
La estrategia de estas empresas fue siempre dominar la comunicación, dejando afuera a quienes no comparten esta postura. Lo hicieron perdiendo plata, pero logrando horas y horas de transmisiones, ya que de esa manera se anularon las voces de denuncia.
“En Argentina los periodistas hacemos bien en nombrar cualquier elemento de corrupción que aparezca en el gobierno. Pero los casos de corrupción que aparecen a veces en las empresas privadas los perdemos de vista” y son muchas veces tan graves como los detectados en el Estado.
Este es un punto. La Ley involucra muchos otros discutibles, que pueden mejorarse (ya se eliminó la inclusión de las compañías telefónicas). También se hace alusión a la eliminación del Comfer, ya que a partir de la nueva legislación, el ejecutivo tendría una menor participación en los contenidos audiovisuales. Se habló de la participación parlamentaria, entre tantos otros temas.
La Ley actual, impuesta en la dictadura militar, es obsoleta. Estamos frente a la gran oportunidad de comenzar a cambiar. Participemos y aprovechemos el momento.
Para cerrar y sintetizar la idea, Víctor Hugo mencionó una nota aparecida en la revista de humor “Barcelona” que titulaba irónicamente los siguiente:
Por eso, es inevitable referirnos a eso, a pesar de que no regule a la prensa gráfica, a pesar de que hoy Gimnasia no se puede desprenderse de lo futbolístico y al margen de que muchos estén cansados de este debate, que paradójicamente, recién empieza.
El tema es importante y profundo; por eso, si bien no se puede desarrollar en este espacio, al menos se proponen algunas líneas para pensar y para formar una posición al respecto.
En este sentido, el discurso expuesto por el periodista Víctor Hugo Morales en el Congreso fue contundente: “es inexplicable que la oposición argumente no poder estudiar este proyecto antes de diciembre, como no se pueden entender tampoco sus argumentos. La acumulación de poder, la participación en todos los negocios y la frivolidad con la que se alimentan los monopolios a costa del fracaso del resto son una clara muestra de su egoísmo y su avaricia”.
Y allí están los periodistas, extorsionados, autocensurados por “quienes usan la libertad de prensa para lanzarse sobre todos los negocios”.
En el fútbol, por ejemplo, comenta Víctor Hugo, la empresa-monopolio ha hecho negocios durante quince años, dejando de lado a todas las voces que de alguna manera se han enfrentado a todos esos negociados, que arrojaron ganancias millonarias, que a su vez sirvieron para invertir en otros negociados parecidos a los del fútbol, por ejemplo los realizados con las AFJP.
La estrategia de estas empresas fue siempre dominar la comunicación, dejando afuera a quienes no comparten esta postura. Lo hicieron perdiendo plata, pero logrando horas y horas de transmisiones, ya que de esa manera se anularon las voces de denuncia.
“En Argentina los periodistas hacemos bien en nombrar cualquier elemento de corrupción que aparezca en el gobierno. Pero los casos de corrupción que aparecen a veces en las empresas privadas los perdemos de vista” y son muchas veces tan graves como los detectados en el Estado.
Este es un punto. La Ley involucra muchos otros discutibles, que pueden mejorarse (ya se eliminó la inclusión de las compañías telefónicas). También se hace alusión a la eliminación del Comfer, ya que a partir de la nueva legislación, el ejecutivo tendría una menor participación en los contenidos audiovisuales. Se habló de la participación parlamentaria, entre tantos otros temas.
La Ley actual, impuesta en la dictadura militar, es obsoleta. Estamos frente a la gran oportunidad de comenzar a cambiar. Participemos y aprovechemos el momento.
Para cerrar y sintetizar la idea, Víctor Hugo mencionó una nota aparecida en la revista de humor “Barcelona” que titulaba irónicamente los siguiente: