Tres puntos de oro. Eso sumó esta tarde Gimnasia. Y en un momento clave, porque había que levantarse y cortar la mala racha de las últimas semanas.
En Rosario, contra todo pronóstico, el Lobo dominó a Central y se abrazó a una victoria justa y necesaria.
Tras un primer tiempo parejo, donde el Tripero se mantuvo ordenado y jugó al compás de Nacho Fernández, el propio capitán albiazul abrió la cuenta en la primera mitad del complemento. Le dio desde afuera, bien esquinado. La pelota pegó en el palo, rebotó en Ledesma y se fue hacia la red.
Con la victoria en al mando, Gimnasia mantuvo su planteo inicial y siguió eclipsando los intentos ofensivos del Canalla, todos de Campaz y Di María.
Cuando faltaba todavía bastante para el final, Pereyra mandó línea de cinco en una decisión bastante discutida. Es que el partido se prestaba para que el Lobo lo liquidara de contra. Sin embargo, el Pata optó por resignar potencia ofensiva y ceder más terreno.
Central fue y fue sin muchas ideas y solo por obligación. Y encontró el empate cerca de los 40, cuando Campaz se filtró por derecha y sacó un disparo complicado para Insfrán: la pelota picó antes y superó al arquero.
Dos minutos más tarde, la jugada más importante: Franco Torres condujo un contragolpe a toda velocidad y la jugada terminó en los pies de Miramón, que le dio de lleno y, post desvió en un defensor, puso el segundo para el Lobo.
Gimnasia se aferró a tres puntos esenciales. Dejó atrás los últimos malos partidos y trepó a la tercera posición de su zona. Y también sigue en zona de clasificación a la Sudamericana.
El sábado vendrá Tigre al Bosque y allí, tora vez, el Lobo tendrá una muy buena chance para pegar un nuevo salto hacia arriba.