En la previa, el empate era un buen resultado. Porque significaba sumar ante el líder en su cancha y seguir creciendo. Pero por cómo se dio el trámite, lo que queda es bronca.
Gimnasia hizo un primer tiempo casi perfecto en La Paternal ante Argentinos Juniors. Dominó con orden, juego e inteligencia. Se puso en ventaja tras gran habilitación de Nacho Fernández y posterior definición de Azmendi. Se quedó con un hombre de más cuando Prieto se fue expulsado por entrarle muy fuerte abajo a Bautista Barros Schelotto. Y pudo aumentar y prácticamente liquidar el asunto, pero Janson le dio en el palo y, después, Nacho se lo perdió solito de cabeza.
El Lobo tenía todo a su merced para trabajar tranquilo el segundo tiempo y traerse tres puntos de oro para La Plata. Pero no. Eligió retroceder, ceder terreno y defenderse. Así, el Bicho se agrandó y lo empató en una jugada rápida a espaldas de Conti.
Gimnasia nunca reaccionó. Y, sabiendas de la superioridad numérica, siguió sin brújula. De hecho, Argentinos contó con un par claras que no fueron gol de milagro.
El pésimo árbitro Sebastián Martínez Beligoy hizo su parte. Benefició al local en absolutamente todas las jugadas del complemento. No sancionó dos faltas muy nítidas minutos antes del empate rival. El VAR ni llamó en un claro pisotón a Zalazar dentro del área. Así, muy difícil.
Pese a todo, el empate sirve. Gimnasia se perdió la chance de quedar puntero en soledad en su grupo, pero sigue ahí: bien posicionado para clasificar a lo siguiente fase y también para meterse en algún certamen internacional.
¿Hay cosas para mejorar? Sí, claro. Pero el Lobo tiene con qué para ganarle el sábado a Banfield en el Bosque y continuar su buen rumbo en esta temporada.
Agustín Colianni