PAPELÓN
Gimnasia perdió 4-1 el clásico. Fue una vergüenza abismal, de la que los dirigentes deben hacerse cargo. Desguace del plantel, equipo de cabotaje, ultra limitado y de nula jerarquía. Al menos salgan a pedir perdón a la gente.
Gimnasia se plantó bien en el primer tiempo, donde incluso mereció ponerse en ventaja. Pero toda la estantería se fue abajo ni bien empezó la segunda mitad. ¿Qué pasó? Que el DT de Estudiantes tomó nota de las fallas de su equipo y las resolvió de un plumazo con tres cambios. Diferencias: mientras uno cuenta con jugadores de jerarquía en el banco, el otro (Méndez) tiene que arreglárselas con futbolistas del montón que no mueven la aguja.
El local se adelantó a los 30 segundos del complemento y, a partir de ahí, el partido se rompió. Gimnasia nunca tuvo ideas ni argumentos para ir a buscar el empate. Encima, posteriores errores en defensa invitaron a la goleada.
Zalazar entró enchufado y descontó cerca del final. Minutos más tarde, el resumen de una jornada vergonzosa: Insfrán se hizo echar con un pisotón a Piatti y le regaló un penal a Estudiantes cuando el resultado estaba sellado. Morales tuvo que ponerse los guantes y nada pudo hacer. 4 a 1.
¿Responsables? Antes que los jugadores, los dirigentes. Se confiaron tras las primeras cinco fechas, dejaron ir a futbolistas clave, como Saravia, y, lejos de reforzar el plantel, lo debilitaron.
Quienes integran la famosa Secretaría Técnica deben salir a pedir disculpas a la gente, que se desvive por esta camiseta y deja todo por Gimnasia.
El mercado de pases del Lobo es pobrísimo. Pero aún están a tiempo de hacer algo digno y sumar jerarquía. Hoy Gimnasia fue a 1 y 57 sin 9 suplente y hubo un pibe (Corbalán) que tuvo que debutar ante la lesión de Pintado, en el clima más desfavorable posible.
Háganse cargo y empiecen a trabajar por y para Gimnasia. Basta.
Agustín Colianni