EL ESQUEMA LLEGÓ PARA QUEDARSE
El 4-2-3-1 estrenado por Madelón en el clásico dejo más certezas que dudas y se perfila como una formación a continuar. Ventajas y desventajas del nuevo sistema.
Desde su llegada al Lobo, Madelón siempre jugó con un 4-4-2 bien tradicional y definido. Con el correr de los partidos, y algunas falencias defensivas que se fueron dando, se instaló en el triperío el debate sobre si no era conveniente un cambio de sistema para lograr mayor equilibrio en mitad de cancha y en la parte defensiva.
El tan esperado 4-2-3-1, utilizado por primera vez nada más y nada menos que en el clásico, dejo conformes a la mayoría de los triperos, pero repasemos en detalle algunas de las virtudes y falencias que puede dar este esquema.
Ayer quedó demostrado que Gimnasia es un equipo que si sabe explotar el juego por las bandas puede llegar a lastimar mucho. Se notó en los primeros 15 minutos, sobre todo con el tándem Pintado-Abaldo, donde el equipo generó mayor peligro, con el gol anulado incluido. Además, en ese tramo se vio esa presión agresiva que es necesario mantener, no solo con la contención del doble cinco sino con la ayuda del resto de volantes y delanteros que presionan la salida rival.
Por momentos De Blasis jugó suelto arriba, muy cercano a los delanteros y sin tanto contacto con la pelota, pero el hecho de que no tenga que cumplir tantas funciones defensivas le traerá al equipo, con el transcurso de los partidos, un mayor control de la posesión y más posibilidades de conectar con los extremos. En ese sentido, la presencia de Rodríguez da una mayor distribución de la pelota y libera a Saravia para ser el primer encargado de la recuperación.
Si bien al jugar con un solo delantero se resigna cierto peso ofensivo, eso se ve compensado en que ambos extremos, Domínguez y Abaldo, tienen mayor libertad para atacar y por momentos formaron una línea bastante adelantada de tres atacantes junto con Mammini.
En las falencias que pueden llegar a ocurrir, y que se notaron en algunos trayectos del clásico, es que el equipo quede partido y los laterales sufran el 2-1 ante el ataque contrario. Quizás una variante sea que alguno de los dos volantes centrales pueda llegar a meterse en la cueva para poder formar una línea de cinco cuando se está defendiendo y que no sean los extremos quienes cumplan esa función.
Fue el primer partido de un esquema que, como todo, necesitará su tiempo y adaptación, pero que sin dudas con el correr de los partidos puede darle a Gimnasia esa estabilidad defensiva que necesita en pos de convertiste en un equipo seguro.
Renzo Stefanizzi