OTRO PASO EN FALSO
Al igual que con Vélez, Gimnasia hizo un partido para el olvido en Rosario ante Central y se volvió sin nada a La Plata. Preocupan los planteos timoratos del DT y algunos rendimientos individuales de muy bajo vuelo. ¿Así van a jugar el clásico?
Por Agustín Colianni
El Lobo tenía todo a su favor para conseguir, al menos, la igualdad en la segunda mitad del partido en Rosario, pero no supo ni pudo. Central, con muy poquito, se quedó con la victoria en su cancha y sembró todo tipo de incógnitas en el equipo tripero de cara al clásico.
Con eso ganó el Canalla: con su cancha, su gente y nada más. Porque de fútbol, los de Russo mostraron lo mínimo e indispensable. Aun así, les alcanzó para doblegar al tímido Gimnasia de Madelón, que otra vez volvió a salir a la cancha a ver qué pasaba.
En cuestión de minutos el asunto ya estaba cuesta arriba, porque Quintana cabeceó con total libertad una pelota quieta de Malcorra y abrió la cuenta. El segundo gol de ellos vino a los 29, en una jugada caricaturesca que involucró a varios jugadores de Gimnasia. Es que el mediocampo del Lobo no marca a nadie.
Más tarde, Martínez le puso un codazo en la trompa a De Blasis. El obsecuente Tello no se animó a expulsarlo, pero sí sancionó el penal, un ridículo. Lo cierto es que De Blasis puso el descuento y Gimnasia se ilusionó de cara al segundo tiempo.
Entró Ramírez por Colmán (estático y pesado), pero poco pudo hacer para cambiar la ecuación. También ingresaron Chávez y Miranda, ambos en niveles evidentemente bajos. Así, el Lobo dependía de alguna maniobra de Abaldo (muy activo, pero solísimo) o Domínguez para emparejar la historia, pero la esperanza se fue desvaneciendo.
Gimnasia tiene que empezar a respetar menos a los rivales. Hoy Rosario Central llegaba de capa caída, con conflictos internos, y el Lobo no supo cómo aprovecharlo. Cuando Madelón entienda que salir a ganar de visitante es una opción válida, y que perder jugando a no perder es el peor de los desenlaces, entonces quizás pueda encarrilar el barco. Mientras tanto, el Lobo seguirá siendo un equipo tímido, muy poquita cosa, carente de todo argumento futbolístico.
El domingo es el clásico en el Bosque y Gimnasia no puede salir a ver qué sucede. Por contrario, debe pasar por arriba al rival desde el vamos, cueste lo que le cueste. Jugadores y cuerpo técnico: tienen una semana entera para preparar ese partido y no defraudar a miles de triperos y triperas que coparán el Zerillo. Háganlo.