Fútbol

FESTEJEMOS NUESTROS TRIUNFOS

Se cumplen 30 años de aquella calurosa tarde del 30 de enero de 1994, cuando el Lobo sacó pecho en el Bosque y gritó campeón de la Copa Centenario.

Un torneo creado para festejar el centenario de la entidad madre del Fútbol Agentino (AFA) que se disputaría a simple eliminación (salvo la primera etapa) y que se desarrollaría en forma desprolija en el lapso de siete meses (se inició un 26/6/1993) no era muy seductor salvo, porque en la primera instancia el cruce ida y vuelta fue contra Estudiantes.

Luego se disputarían tres fechas más en el término de un mes y medio (Newells, Argentinos, Belgrano) para que la final se juegue recién en enero del año siguiente. Gimnasia empezó con la dupla técnica Ramacciotti-Sbrissa y la final la dirigió Roberto Perfumo.

Pese a eso el Lobo supo imponerse a sus rivales y acceder a la final de la Copa Centenario. Del otro lado había un rival de peso y con mucha historia como lo era River Plate (que venía de la zona perdedores) con sus figuras (Goycochea, H. Díaz, Rivarola, Crespo, Ortega, Medina Bello, Silvani, Rivarola, entre otros), que seguro también querían alzarse con el torneo.

El triperío hizo lo suyo, supo esperar desde agosto hasta enero, aun cuando el rendimiento de su equipo no era el mismo que en el comienzo y la llegada de Perfumo era toda una incógnita. Su primer partido era justamente una final y le bastaba con empatar.

Las entradas se agotaron a pesar de la temporada estival, ese año no hubo vacaciones y seguro muchos se volvieron de sus destinos con tal de dejar las gargantas en cada aliento ese día de verano.

Y así fue nomás, en una calurosa tarde, el equipo fue una tromba y se llevó por delante a ese Millonario lleno de estrellas. Primero fue Hugo Romeo Guerra, quien puso al Lobo en ventaja. Lo empataría River de la mano de Villalba a minutos de iniciarse la segunda etapa. Pero a los 31´ el Moncho Fernández puso el 2-1 y aprovechando el desorden de River, Guillermo puso el 3-1 definitivo para el delirio y llanto de los miles de triperos.

El Lobo gritaba "Dale Campeón", y después vino el reconocimiento "de escritorio" de algo que la gente de Gimnasia ya había disfrutado a más no poder y que ya nadie podrá modificar.