¡GIMNASIA CORAZÓN!
El Lobo sufrió, pero se lo dio vuelta a Central en el Bosque y se quedó con tres puntos esenciales. Tarragona lo empató sobre el final del PT y luego selló el triunfo de penal. Se viene el clásico y hay que dejar la vida. ¡Vamos, Tripa!
Si no se sufre no vale. Esa frase es tan cierta y se dijo tantas veces que parece reiterativa. Pero es así. Y hoy Gimnasia, que jugó con la obligación de ganar para salir del fondo, dio vuelta un resultado adverso con el corazón.
El equipo de Madelón empezó bien y contó con algunas claras de entrada. La más nítida fue de Benja Domínguez, que recibió de Abaldo y, solito, falló ante Broun.
Se presagiaba una buena tarde para el Tripero, pero otra vez la primera del rival fue adentro del arco de Durso. Enrique le pifió en un despeje, Campaz la envió a la olla y Cervera, que le dio mal, igual la mandó al fondo de la red.
A partir de entonces, Gimnasia empezó a tener errores producto de la presión y el nerviosismo. Pero con el correr de los minutos el asunto se fue acomodando y el Lobo lo pudo sacar adelante. Claro, fue clave el empate antes del entretiempo: Guiffrey metió el centro y, tras un rebote, Tarragona le dio violento de zurda para dejar sin chances al arquero del Canalla.
La cosa se hizo más sencilla en el complemento, donde Gimnasia impuso condiciones de entrada y logró sellar el triunfo gracias a Tarragona, otra vez. El 25 del Lobo se hizo cargo del penal bien sancionado por Nicolás Ramírez e hizo delirar a un Bosque repleto.
Con esta victoria, el Tripero sale de la zona de descenso y respira un poco más aliviado. Igual, hay que seguir.
Se viene el clásico y hay mucho para corregir. Claro que, al margen de eso, algo es innegociable: dejar la vida en cada pelota y transpirar hasta la última gota. ¡Vamos Gimnasia!