UN SOLO CAMBIO
Gimnasia tiene un buen plantel, desde hace muchas fechas subutilizado. Madelón llegó para ordenar el conjunto, en vez de hacer cambios aluvionales sin más sentido que jugar una ficha a la ruleta. OPINIÓN
Después de un buen primer tiempo, que apenas sugería el relevo de Benjamín Domínguez -le falta una horneada para gambeta y descarga, en vez de gambeta, gambeta y encerrona- Gimnasia se desarmó sus posibilidades de ataque.
Al sacar a Eric Ramírez y Matías Abaldo, ambos de buena tarea, nuestro cuerpo técnico anuló las llegadas al área. Qué curioso: resulta que -seguramente por instrucción táctica- la salida era salteando una línea mediante envíos rectos de 20 metros aproximadamente.
¿Resultado? Los ingresados, entre ellos dos de buen manejo como Pata Castro y De Blasis, se replegaban a buscar el balón para realizar esos mismos pases de media distancia… sin los receptores rápidos que habían preocupado a la defensa huracanense.
Con un hombre más, les ahorramos un problema. Eso fue todo.
Como además los creadores insertos carecen de gran marca en retroceso, además de eliminar la posibilidad de la propia ofensiva, se descubrió la espalda de los volantes y se estableció un espacio para el contra ataque local.
La desazón que invade al triperío no se asienta solo en el resultado -se gana, se pierde, se empata, como sabemos- sino en la incomprensión del banco acerca de lo que estaba sucediendo en el campo de juego.
Esa incomprensión se extendió más allá del partido jugado el martes en Parque de los Patricios, pues involucró las explicaciones brindadas en la conferencia de prensa posterior. El problema pasó a ser la respuesta ante la pelota parada. Y ese no fue el problema.
Cambiar a los dos mejores delanteros, cuya acción en diagonal vertiginosa podía, además, facilitar la búsqueda de Tarragona en el área, resultó un error significativo para un entrenador experimentado como Leo Madelón.
Quien escribe y rezonga no puede dejar de pensar que precisamente debido a su rodaje, el técnico mens sana encarrilará el proceso y observará con mayor detenimiento rendimiento y funcionamiento de los jugadores. El cotejo ante Central será un desafío apreciable.
Solo vale añadir que Gimnasia tiene un buen plantel, desde hace muchas fechas subutilizado. Este entrenador llegó para ordenar el conjunto, en vez de hacer cambios aluvionales sin más sentido que jugar una ficha a la ruleta.
El disparate de autorizar cinco modificaciones que rige en el fútbol mundial, no implica que haya que utilizarlos al voleo. Con un cambio bastaba para arribar, al menos, al empate. No fue culpa de los jugadores, contrariamente a lo que se dice por ahí.
Quedan pocas contiendas para sumar los puntos necesarios. Vale suponer que el técnico se tranquilizará y observará con detenimiento cada tramo de cada enfrentamiento para adoptar las decisiones adecuadas. No es imposible.
La primavera arrancó lluviosa. Veremos si despeja.
Gabriel Fernández - Director de La Señal Medios