CIERREN FILAS CON REFUERZOS
A 24 horas del debut ante Talleres, Gimnasia sumó dos jugadores y se desprendió de su as de espada en la mitad de cancha. ¿Qué le falta al Lobo para afrontar los 14 partidos que deberá jugar con dientes apretados?
Gimnasia abrochó millones: emigraron Muro, Comba, Melluso, Lescano y Miramón. Y llegaron dos de la casa: De Blasis y Castro golpearon la puerta y acá están. Por lo demás, la CD se mueve en silencio.
El Lobo busca a Agustín Cardozo. Saldó con Tigre una deuda de la gestión Pellegrino (70 mil dólares) y envió ofertas para tantear el paño. Se metió Rosario Central y duplicó los montos. La CD sigue negociando y tendrá que ponerla en serio: esto no es el Monopoly. Punto clave: Cardozo quiere volver.
Matías Abaldo es un pibe uruguayo que juega de extremo derecho y toma fuerza para cruzar el charco. Gimnasia dialoga con Defensor Sporting para quedarse con el atacante del sub 20 charrúa. A priori, bien apuntado.
Mientras, los rivales directos suman soldados y enriquecen sus tropas. Independiente, Colón, Huracán, Central Córdoba, Banfield e Instituto son casos concretos. Y la tabla anual se mira con recelo: cinco puntos separan a Gimnasia del Globo y el Sabalero, los dos últimos. Es poco, pero un par de triunfos seguidos otorgan respiros enormes.
Un análisis rápido, en base a virtudes y falencias del torneo pasado, arroja conclusiones nítidas: Gimnasia necesita jerarquía en el fondo (ante todo, laterales), un reemplazo de Miramón (Cardozo es el indicado) y un volante/extremo por la derecha (el mencionado Abaldo). Abajo, Guiffrey resuelve problemas como lateral izquierdo y como zaguero. Es refuerzo.
Adelante el asunto está cubierto. Tarragona, que tenía el bolsito listo para marcharse a Independiente, se queda hasta diciembre, y el Lobo se ahorró la difícil tarea de salir a buscar un nueve que haga goles. Al 25 lo acompañan Benja, Torres, Soldano, los Ramírez, Mammini, Castillo y Cocimano. Hay variantes.
El que sabía era Griguol: traer poco pero bueno. Receta simple y efectiva. Mechar a los pibes con los grandes. Y estos pibes empujan, rinden y engordan el patrimonio del Club. Castro y De Blasis aportarán, además de fútbol y jerarquía, vasta experiencia y paños fríos cuando la pelota queme y la presión sea el enemigo peor.
Otra cosa: por más que Cabrera quiso minimizarlo, Gimnasia marcó mal en pelota quieta durante todo el campeonato pasado. Es el equipo más goleado y debe corregir eso. Eso, y la efectividad en el arco de enfrente.
El tiempo pasa y el debut está doblando la esquina. La apuesta de Cowen es arriesgada, casi al límite, pero ambiciosa. En el Bosque empezaron algunas obras. Hay dinero fresco y hay deudas. Si Gimnasia logra sanear su economía, lo espera un lindo 2024, con margen para pensar en grande y emprender proyectos sustanciales. Claro, eso tiene un costo y siempre resulta siendo lo deportivo. Que alguien señale cuál es el límite.
Y ahí está Chirola. El que no quiere a Chirola no quiere a su mamá. Chirola se juega la aceptación de la gente. Está al mando y pidió jugadores, muchos de los cuales recibieron el pulgar abajo de Marcelo Gauna, secretario del Fútbol Profesional. Chirola tiene carretel, pero también tiene errores típicos de un DT que recién empieza. ¿Puede pulirlos? Sí, claro. Y cuenta con una ventaja vital: nadie conoce a estos pibes tanto como él.
14 finales y un margen de error finísimo. Las agujas corren. Apuren gestiones y cierren filas con refuerzos. No son tiempos de rifar oportunidades: si el Lobo llega airoso a 2024, con la pelota bajo el brazo y las cuentas al día, a partir de entonces solo le quedará crecer.
Agustín Colianni