SE DURMIÓ Y LO PAGÓ
Gimnasia tenía la victoria resuelta ante Platense pero, sobre la hora, el Calamar lo empató con un hombre menos. Eric Ramírez había abierto la cuenta para el Lobo. Final de campeonato, bronca y muchísimo para corregir de cara a agosto.
Bronca e impotencia, pero merecido baldazo de agua fría. Porque Gimnasia sacó el pie del acelerador en el segundo tiempo y, con total liviandad, dejó venir y venir a Platense. Así, el Calamar, solamente con ímpetu e intensidad, y pese a estar con uno menos, lo empató en tiempo de descuento.
Hay errores inadmisibles. Y acá no corren los argumentos de que “son pibes que están aprendiendo” o que “son chicos que hace un año jugaban en Reserva”. Siempre hay límites. Gimnasia volvió a marcar de manera pésima en la pelota quieta. Falló goles increíbles para liquidar el partido. Encima, Chirola Romero hizo mal los cambios: debió sacar a Tarragona, fundido y lento, y eligió dejarlo en cancha hasta el final.
El Lobo agrandó a Platense, que es un equipo medio pelo pero que, al menos, conoce bien sus virtudes y limitaciones. Gimnasia perdió la pelota y le abrió paso al Calamar. Ni siquiera cuando Lozano se fue expulsado y dejó con diez a la visita, el Tripero pudo sacar la cabeza del pozo. Ni así.
Lo cierto es que Eric Ramírez abrió la cuenta en la primera parte tras un buen centro de Barros Schelotto. Y cuando todo indicaba que Gimnasia festejaría en su último partido del Campeonato, lo dicho: se durmió y lo pagó caro.
Es que, párrafo aparte, lo del Lobo había sido muy bueno durante toda la primera mitad. No se explica de manera contundente cómo mermó tanto en la segunda etapa. Lo que sí es cierto es que, si la Perla mandaba a guardar un mano a mano inmejorable, la historia sería otra.
Así, final del Torneo. El Lobo quedó cinco puntos arriba de Huracán y Colón (hoy deberían jugar un partido para ver quién desciende), tendrá semana y monedas de descanso y deberá prepararse para la Copa de la Liga. Allí, sí o sí tendrá que mejorar: la vara quedó baja y habrá mercado de pases de por medio. Lo que ya no habrá serán excusas.
Agustín Colianni