Fútbol

EL QUE NO ARRIESGA...

Gimnasia fue a Brasil a ver qué pasaba y recién aceleró en la mitad del segundo tiempo, cuando se quedó con un hombre más ante el flojito Goiás. El Lobo lo buscó pero no pudo ganar y está prácticamente afuera de la Copa Sudamericana. A pensar en el Torneo local.

Ya en los papeles, el equipo titular que paró hoy Gimnasia dejaba mucho que desear, con un mediocampo sin peso en el que solamente se destacaba Nacho Miramón. Gimnasia fue a Brasil y, a sabiendas de que estaba obligado a ganar, se dedicó a ver qué pasaba ante Goiás.

El primer tiempo fue para el olvido: un rendimiento flojísimo y similar al mostrado con Godoy Cruz y Unión en el Torneo local. Incluso, el equipo brasileño contó con nítidas chances de ponerse en ventaja pero Durso y la mala puntería de los atacantes locales salvaron las papas.

El Lobo salió al segundo período con la misma fría estrategia y vio pasar la pelota al mismo tiempo que pasaban los minutos. ¿Lo rescatable? La zaga Morales-Mastrángelo, el despliegue de Tarragona y alguna que otra jugadita de Torres, muy solo arriba.

A los 20 llegó la jugada clave: el brasileño Ariel, que había entrado dos minutos antes, vio la roja por ir fuertísimo abajo. Entonces, Gimnasia aceleró: Cabrera mandó a Soldano, Benja Domínguez y Colazo y el Lobo empezó a merodear el área de Goiás. El propio Soldano, instantes más tarde, tuvo la más clara del Tripero: tiro de esquina, cabezazo violento y fenomenal tapada del arquero.

El Lobo siguió buscando: entraron Lescano y Agustín Ramírez. Centro y centro a la olla, pero la bocha no entró. Y en el mejor momento albiazul, las agujas marcaron tiempo cumplido y llegó el final.

Al margen, dos polémicas: la primera, una mano de Miramón y un penal que Ivo Méndez anuló bien tras ir a revisar el VAR; la segunda, una mano en el área de Goiás, ya en el ocaso del partido, que el referí boliviano no cobró por orden del propio VAR.

Gimnasia se quedó sin nada y depende de un milagro para clasificar. No entendió que había que ganar o ganar, dejó pasar el tiempo y, cuando se acordó, ya era tarde. Un empate con sabor a nada ante un equipo brasileño que está lejos de ser gran cosa. Pero el que no arriesga...

No queda más que poner la mira de lleno en el Campeonato local y empezar a sumar para escaparle a la zona de abajo.




Agustín Colianni