ROBO PARA LA CORONA
A Gimnasia le robaron el partido en el Bosque con alevosía: dos penales inexistentes, una expulsión que no fue y a otra cosa. Los suplentes del Lobo jugaron bien y cayeron injustamente 0-2 con Goiás. La gente, furiosa, le apuntó a la Conmebol.
Dos plumazos y afuera. Así le quitaron a Gimnasia la chance de ganar su primer partido en la Copa Sudamericana. Con alevosía y sin disimulo, el referí ecuatoriano Luis Quiroz hizo todo para que la noche del Bosque terminara en escándalo.
¿Qué decir? Poco que ya no se haya dicho. Que la Conmebol da vergüenza y hace agua por todos lados. Que a Gimnasia le roban en la cara todo el tiempo y nadie hace ni dice nada. Que al fútbol lo mataron con el VAR. Que los árbitros como Luis Quiroz no son incapaces sino malintencionados.
Vaya uno a saber por qué al Lobo lo sacaron (prácticamente está afuera) de la Copa Sudamericana en cuestión de 180 minutos. Porque al robo de ayer se le suma el de la primera jornada, ante Universitario, cuando el referí uruguayo Mastonte cobró una penal por una manito que no existió a favor de los peruanos.
La gente terminó harta e insultó al árbitro y a la Conmebol, el organismo que te multa por cualquier cosa pero que a la vez genera violencia con este tipo de episodios. Arruinaron el fútbol. Gimnasia, a modo de protesta, debería jugar los próximos tres partidos con la Cuarta División.
Al margen de todo eso, hubo un partido de fútbol en el que los suplentes de Chirola Romero, junto a Tarragona, superaron en el juego a un flojísimo Goiás, que sólo podía atinar a pensar en una victoria si se daba un robo arbitral como el que se dio: dos penales inexistentes y una expulsión que no era. Encima, ya sobre el final, dio marcha atrás (sí, por VAR) en un penal a favor del Tripero: era mano. Increíble.
El Lobo no puede quedarse en esto y ya debe poner la mira en Arsenal de Sarandí, rival del próximo lunes por el campeonato local. Hay que seguir, siempre con la frente en alto.