BARAJAR Y DAR DE NUEVO
Gimnasia jugó mal y perdió ante Central Córdoba en la última jugada del partido. El Lobo dejó pasar la chance de quedar solo arriba y ahora deberá recuperarse en el Bosque. Hay que mejorar y seguir. Todavía falta mucho.
Hay que recortar esos primeros 15 minutos de Gimnasia en Santiago del Estero y mostrárselos a los jugadores una y otra vez, durante las semanas venideras. Porque así, bien plantado adelante, es como el Lobo debería afrontar cada partido. Pero tras ese buen arranque, en el que el Tripero dejó la sensación de que se llevaría puesto a su rival, la cosa se desinfló.
El asunto fue pobrísimo en el duelo ante Central Córdoba. De los dos lados. No emergió ni una idea concisa de cómo gestar fútbol. Lo que sí hubo fue imprecisiones, fallas por doquier y carencia de explosión en las zonas de ataque.
¿Jugadas de riesgo? Un zapatazo tremendo de los santiagueños que sacudió el travesaño de Rey, y una de Benja Domínguez, ya sobre el final del pleito, que se fue besando el palo. Era la victoria. Pero no. Y poco después, a segundos del final, la última bola de la noche fue letal: dos o tres combinaciones en el mediocampo, se filtró Torres y fusiló al arquero Tripero. 1-0 y a otra cosa.
¿Lo mejor? La solvencia de siempre de Morales y el buen criterio de Cardozo. Por lo demás, poco, muy poquito de Gimnasia en su visita a tierras santiagueñas, donde más de mil gimnasistas coparon las tribunas.
No pasa nada: todavía falta mucho. Hay siete fechas de acá al final del Campeonato y el Lobo está segundo en la tabla de posiciones. Todo se resolverá en las próximas tres o cuatro fechas: allí se sabrá para qué está este Lobo de Pipo.
Trabajar, mejorar, corregir errores y falencias. Retroceder un paso y avanzar dos. Y seguir. Seguir confiando. El domingo en el Bosque, ganar o ganar ante Tigre. ¡Arriba, Tripa!