LO QUE YA HA LOGRADO ESTE LOBO
Apuntes del periodista Tripero Gabriel Fernández para Letra G, sobre el gran presente futbolístico de un Gimnasia que ilusiona. OPINIÓN
Aunque lo anticipamos en el texto Un plantel para el año 22, en estas páginas, seamos francos: no esperábamos tanto. Porque sostener el equilibrio a lo largo de las fechas sin contrataciones y con un número inusual de lesionados va más allá del optimismo.
Gimnasia evidenció, hasta el partido con Unión, solidaridad en la marca, capacidad de anticipo, claridad para articular y verticalidad a la hora de generar opciones de gol. Esto se debe al buen desempeño de varios jugadores, pero también al diseño eficaz de Pipo Gorosito.
Este técnico no solo logró confianza en el conjunto sino también en cada profesional, en el orden individual. Contra las mismas previsiones señaladas, se puso las pilas y planteó cada partido según el potencial propio pero también el ofrecido por el rival.
Rey, Morales, Cardozo, Alemán. Columna vertebral.
Se lesionan varios y el andamiaje no se cae. Mediocampo impensado con Cecchini e Insaurralde, funciona igual. Muro crece. Guiffrey madura, Alemán en su mejor versión. Varios jóvenes que esperanzan. Y más, lo sabemos.
¿Creímos alguna vez llegar a ver a este Colazo? ¿Soñamos con un equipo victorioso sin Tarragona, Carbonero, Cardozo, Guiffrey, Domínguez, Contín, Ramírez (todos rotos y uno transferido) en plena temporada?
Bien. Esto no implica que la cosa esté resuelta. Falta bastante y faltan rivales de enorme volumen. Gimnasia no es el equipo de los sueños; es el que se pudo armar con lo realmente existente. De allí la sorpresa evidenciada al comienzo del artículo.
Todo, atravesado por un factor significativo. Los medios no lo ven. Son pocos –nobleza obliga aunque no guste admitirlo, Fernando Niembro, que cuando quiere sabe mirar- los que subrayan las claves. Por momentos, la narración de Radio Provincia avergüenza. Sus comentaristas hablan del animador del torneo como si se refirieran a un equipo menor, a punto de descender.
Lo curioso es la falta de coherencia interna en el discurso: cuestionan desde el resultadismo a quien consigue resultados. Como dijo el entrenador, hace poco: a ver si todavía vamos a pedir disculpas por ganar.
El resto sigue la línea, con excepciones de realce, que pueden hallarse en esta publicación y alguna más. El Lobito sin refuerzos, con pibes promovidos a los apurones, respaldado por su gente y opacado por la chismografía que caracteriza al periodismo deportivo argentino, sigue adelante.
Claro, hay errores que persisten. El ingreso en diagonal del rival en tres cuartos hacia el área es una posibilidad siempre abierta. En varias ocasiones, los referentes se atoran en discusiones con los árbitros y pierden concentración. Unas cuantas amarillas innecesarias al no percibir que el contrario está rodeado. Revoleos apresurados con dos metros por delante. Definiciones con apremio al olvidar que hay un segundo más.
¿Hasta dónde llegará? No lo sabemos. Esta es una de las ligas más competitivas del planeta. Cerca están Brasil, Alemania y alguna más. El resto, propaganda y poca marca, figuras sin presión. Así que todo puede suceder. En nuestra Asociación del Fútbol Argentino hay planteles multimillonarios al acecho. Veremos. Y alentaremos.
Que nadie se deje llevar por los agoreros y derrotistas. El Lobo está ahí arriba.
Y lo merece.
Gabriel Fernández - Director de "La Señal Medios"