TE AMAMOS, TIMO
Para muchos, el mejor que tuvo Gimnasia. Para otros, un símbolo y patrimonio tripero. A un año de la partida de Carlos Timoteo Griguol, lo extrañamos.
“El viejo era un adelantado 20 años, un fenómeno dentro y fuera de la cancha. Hoy que soy DT retomo sus valores para inculcarlos. Un padre para mí”. @robertososapampa9
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En el Lobo, Timoteo tuvo tres pasos. El primero fue clave. Entre 1994 y 1999 cambió la forma de mirar al club: identidad, patrimonio y fidelidad fueron los pilares. Cuando llegó (con el equipo penúltimo), no contaba con el crédito de otros técnicos. Pero se metió a los hinchas en el bolsillo a base de trabajo y experiencia.
A sus jugadores los educaba. Si un pibe llegaba con un auto lujoso a Estancia, merecía un castigo. Su rol de padre/pedagogo le valió varias amistades, desde los Mellizos hasta el Beto Márcico. Por su culpa Chirola y Messera terminaron el secundario, más importante que un partido del domingo.
Además del clausura 1995, conformó uno de los mejores planteles un año después, el cual goleó en la Bombonera por seis goles, también a Racing, le ganó a Independiente y a varios, peleando el torneo con Vélez. Salía de memoria: Noce, Sanguinetti, San Esteban, Pereyra; Gustavo, Yllana, Larrosa, Yagui Fernández; Márcico, Guillermo y Albornoz.
“Un partido con Banfield logramos que nos aplauda la hinchada de ellos”, contó Leo Noce.
En lo deportivo, peleó varios campeonatos. Creó jugadores como Facundo Sava –lo puso de 9-, Roberto Sosa –con paciencia llegó a ser goleador de un torneo-, Mariano Messera –“el mejor 10 que supimos tener”, dijo-, Cufré y Guglielminpietro –convocados a la Selección- entre otros. Ganó más clásicos de los que perdió y llenó las canchas del país.
Cortaba el pasto en Estancia Chica, organizaba la fiesta del salame, asistía a toda fiesta de filiales… quería un club activo.
Hace unos años le organizaron un partido despedida en el Bosque y fueron todos. El Viejo tiene su nombre en el Campus y en la memoria/nostalgia tripera. En un Zoom semanas antes de irse, estaba emocionado, nos pedía que hiciéramos una fiesta. Lloraba.
Será recordado por varias generaciones, las cuales levantarán su bandera. Te amamos, Timo.