LO PERDIÓ SOLO
Gimnasia le regaló todos los goles a Sarmiento y cayó en el Bosque 1-3 en un partido que era fundamental para prenderse en el torneo. El Lobo volvió a los errores imperdonables en defensa y los de Junín no perdonaron. Así será difícil meterse entre los primeros cuatro.
Con errores tan puntuales y contundentes no se puede. Así es muy difícil. Por más que en estas líneas pueda decirse que Gimnasia fue un claro dominador ante Sarmiento en el trámite total del partido, eso se esfuma cuando el Lobo se autoboicotea los partidos.
La de hoy era una grandísima chance para ganar, sumar de a tres por tercera vez consecutiva y meterse de lleno en la pelea por la clasificación. Pero no. En su casa, Gimnasia dejó que se le viniera abajo la estantería y cayó ante el ordenadito equipo de Junín.
Igual, hay que decirlo: lo del Lobo, hasta el primer gol de la visita, había sido bastante bueno, con movimientos interesantes en zona de ataque, alguna que otra llegada clara y la certeza de que estaba mejor parado que su rival, un conjunto que vino al Bosque a defenderse y a buscar alguna contra salvadora.
Sobre los últimos minutos del primer tiempo llegó lo peor. Primero, a los 37, el pibe Enrique se equivocó feo en la salida y cedió la jugada para que Arismendi abriera la cuenta. Después, a los 41, Piris se durmió y se la regaló a Gondou, quien no falló con un disparo letal para clavarla en el arco de Rey.
En el segundo tiempo pasó lo que se intuía: Sarmiento se cerró cada vez más y a Gimnasia le costó horrores entrar en campo rival. Encima, el árbitro Falcón Pérez paraba el partido a cada rato y permitió que los visitantes se tomaran todo el tiempo del mundo para jugar.
Pipo mandó lo mejor adentro. Sacó a Soldano (¿hasta cuándo hay que esperarlo?) y puso a Benja Domínguez y a Carbonero. Y fue el pibe el que le cambió la cara al ataque tripero, con ganas, picardía y gambeta. Así llegó el descuento a los 27, con un disparo de Benja que se metió post rebote en el arco rival.
Gimnasia fue y fue. Con Sosa, Tarragona y Benja como principales armas. Y no pudo. Porque en la más clara, la pelota se fue besando el palo. Y a la primera contra, otro error en defensa y lo liquidó Mainero.
Muchas cosas a corregir, todas en la zona de abajo. Gimnasia paga caro no haberse reforzado en ese sector. Responsabilidad puntual y estricta de Gorosito, quien dijo que se arreglaba con lo que había.
Quedan 12 puntos en juego y las chances de clasificar se empiezan a borrar. Gimnasia necesita, sí o sí, un sprint final casi perfecto para meterse entre los cuatro primeros. Igual, así, con errores tremendamente grandes, será todo muy difícil.