Fútbol

NI CHANCE

Gimnasia cayó goleado 4-0 ante River y se hunde. Los de Gallardo jugaron a media máquina y manejaron la pelota como en un entrenamiento. La defensa del Lobo, la más goleada del torneo. Ganen el clásico.

A media máquina y sin despeinarse. Así le jugó River hoy a Gimnasia. Fue un partido de entrenamiento para los de Gallardo. La gente casi que ni gritó los goles.

Pasó lo que se presumía: el Lobo cayó goleado y hubo muchísimo tiempo de sobra. Es que el partido se terminó a los 44 minutos de juego, cuando Rey infraccionó a Barco, Mastrángelo pitó penal y Álvarez puso el 2-0. Antes, a los 29, Enzo Fernández había abierto la cuenta, también de penal, después de una mano del pibe Muro en el área tripera.

A ver: lo de Gimnasia fue decente y digno hasta el primer gol de River. ¿Por qué? Porque el Lobo se las arregló más o menos bien para eclipsar los intentos del Millonario, con una defensa ordenada, un mediocampo ciertamente combativo y la posibilidad latente de emprender una buena contra que complicara a la defensa de los de Núñez.

Todo se derrumbó en esa jugada del penal. Y ahí sí, ya no hubo vuelta atrás. River hizo lo que quiso y Barco ocasionó un desbande bárbaro cada vez que pisó el área de Gimnasia, que nunca atinó siquiera a buscar el descuento.

En el complemento, lo dicho: River a media máquina, tocando de acá para allá, entrenando. Después Enríque se llevó puesto a uno en el área y fue el tercer penal. Esta vez Quintero dejó sin chances a Rey, quien más tarde iba a salvar al Lobo en sendas ocasiones. Ya sobre el final, a los 44, lo liquidó Romero: 4-0.

No hay excusas: los tres fueron penales. Sí hay datos: la de Gimnasia es la peor defensa del campeonato, con 13 goles recibidos en 6 partidos jugados. Y el Lobo también es el equipo con más penales en contra: seis, lo que da un promedio de uno por partido. Inocencia pura de una defensa desastrosa que solamente Gorosito entiende. Y queda clarísimo una vez más: Gimnasia debió haberse reforzado con, al menos, un marcador central de jerarquía.

Por lo demás, hoy Cecchini es poca cosa. Cardozo hace mucho más y resulta mucho más útil. Y después, Sosa. Sosa sigue sin dar respuestas y sin demostrar por qué Gorosito insistió tanto por él. Todavía tiene crédito, pero tiene que aparecer ya.

¿Algo positivo? Que con poco, el pibe Tomás Muro se destacó y pide pista. Y que vuelven Melluso y Alemán; y que quizás Pipo, con el papelón de hoy, finalmente deje a un lado el capricho y pegue un volantazo en la zona defensiva y considere la posibilidad de Eric Ramírez.

Se viene el clásico y otra vez el Lobo llega con el ánimo por el piso. Si Gorosito no cambia, será difícil. No hay más margen y la gente quiere ganar. ¡Ganen!





Agustín Colianni