NI UN ALFILER
Con entradas agotadas, Gimnasia metió una cantidad de gente descoumal en el Bosque. Todo fue una fiesta impresionante adentro, aunque afuera muchos se quedaron sin poder ingresar y fueron maltratados por la policía.
La hinchada Gimnasia copó el Bosque de manera impresionante. No cabía ni un alfiler en 60 y 118 para el clásico #182 de la historia.
Desde temprano triperos y triperas se fueron acercando hacia el estadio y formaron largas filas en las inmediaciones para poder ingresar. Las entradas puestas a la venta, tanto plateas como generales, fueron arrasadas y la cancha se desbordó.
Adentro, una fiesta colosal con la hinchada más grande de la ciudad: color azul y blanco, canto incesante y mucha algarabía por vivir un nuevo clásico platense.
Afuera, muchos fueron los socios que se quedaron sin poder entrar, ya que una vez que se advirtió el lleno absoluto, las autoridades decidieron cerrar las puertas de ingreso. Eso derivó en tumultos y la acción innecesaria y repudiable de la siempre ineficaz policía, que respondió con tiros al aire, golpes y empujones a hinchas de Gimnasia.
Sin dudas, un operativo impresentable que no estuvo a la altura de las circunstancias.