ABRAZO A LA ILUSIÓN
Pipo le da forma a un Lobo compacto que no le sobra nada y a seis fechas del torneo, en el objetivo de escaparle al fondo, puede volver a una copa internacional.
“Queremos cambiar la mentalidad, basta de sufrir, Gimnasia debe pensar en grande”, supo decir Gorosito en un par de entrevistas por estos días. El épico triunfo en la Bombonera emparchó el empate ante Central Córdoba y si mantiene la media inglesa, podrá jugar la Sudamericana 2022.
Son seis partidos, seis finales. La primera, el domingo ante un taladro renovado que le quitó la racha a Vélez. La mala es que no se vuelve al bosque, con lo importante que es jugar ahí: invictos en este torneo. Pero la gestión que promete y deshace no se condice con un presente alentador del equipo tripero.
A un punto de Racing, que es el último para entrar a la Sudamericana, Gimnasia tiene la posibilidad de oxigenarse de cara a lo que viene. Aquella promesa de Diego de que nos vamos a salvar se hace realidad con esta cosecha de puntos, que debe revalidarse domingo a domingo.
Pipo le tiró un centro a Miranda en la TV, cuando dijo que es un jugador distinto. Él y Pérez García disputan un lugar para enfrentar a Banfield, ante la ausencia de Aleman. El otrora capitán levantó el nivel con la llegada del nuevo cuerpo técnico y se convierte en una pieza clave. La puesta en valor de Carbonero y la solvencia en defensa con un mediocampo que corre y juega, hacen a un equipo difícil de vencer, aunque no le sobra nada con un colchón de lesionados.
Banfield, Talleres y el clásico de local, mientras que San Lorenzo, Argentinos y Patronato de visitante son las duras batallas que se vienen para saber donde está parado el Lobo. Es la hora de estirar esta racha y quien te dice, volver a viajar a otro país tras cinco años.
Santiago Giorello