Fútbol

Reflexiones sobre el panorama tripero

El periodista gimnasista Gabriel Fernández nos acerca un análisis imperdible sobre la actualidad futbolística del equipo que conduce Néstor Gorosito.

Los directores técnicos son importantes. Aquella vieja discusión acerca de si se trata de charlatanes que se niegan a admitir la supremacía de los jugadores, ha quedado superada. Todos podemos observar la trascendencia de un diseño bien escogido y de una formación acorde con las posibilidades del conjunto y los desafíos del rival.

Lo que es más: este sábado se enfrentaron dos planteles de alto nivel técnico. Es probable que muchos de sus hinchas y no pocos colegas supongan que se trata de futbolistas de bajo relieve. Pues cuando el entrenador se equivoca, paga el buen jugador. Si a esto le sumamos el complejo de equipo chico (“si vino acá, muy bueno no debe ser”), el cuadro de situación se completa.

G
imnasia, que es lo que importa, pero también Newells, posee un bagaje importante en un marco muy competitivo como es el fútbol argentino. Pipo Gorosito, alejado de nuestras contiendas y con escaso conocimiento práctico de la liga en la cual está inserto, debutó mal. Pero como es un vasto conocedor del juego, ordenó su mente y absorbió información con cierta rapidez.

De Sarmiento a Independiente resolvió lo que tenía que resolver: consolidar la línea de contención para evitar las bandas internas que se habían convertido en zona de tránsito hacia el propio arco. El fracaso ante los juninenses –ejemplo de un cuerpo técnico sin datos sobre volantes y laterales rivales- derivó en un acelerado aprendizaje que se coronó en un buen empate de visitante ante el rojo.

Así se llegó, con mejor volumen, a enfrentar a los rosarinos.

V
arias dificultades: cuando el dilema del delantero central parecía resolverse, primero con Alexis Domínguez y luego con Nicolás Contín –para este periodista el nueve tripero fijo- ambos sufrieron lesiones graves. Quedó un tímido Rodrigo Holgado, presto a desperdiciar las habilitaciones del Pulga Luis Miguel Rodríguez y el pibe Sebastián Cocimano, de valor en inferiores pero sin hacer pie en primera.

Resuelto el problema del medio bajo, con el hallazgo de Emanuel Cecchini y un entorno adecuado -zagueros por un lado, volantes internos por otro-, la sapiencia de Gorosito tuvo aire para fomentar el despliegue técnico: Brahian Alemán, en uno de sus mejores momentos y con ganas que ameritan el aplauso, el Pulga –ya vamos hacia él-, Matías Pérez García –figura ante la lepra- y Johan Carbonero en su gran versión concretaron un muy buen cotejo.

Los primeros 30 minutos mostraron las posibilidades rojinegras. Hasta que Gimnasia tomó el medio y las bloqueó. La ineficacia de Holgado quedó reducida a la vista pública por el despliegue de Carbonero quien además de concretar fue un estilete persistente por todo el frente de ataque. El resto, muy especialmente sobre la mitad del segundo período, se adueñó del balón y lo manejó con la categoría que corresponde a un club con aspiraciones.

Abajo, la ausencia de Matías Melluso fue bien cubierta por el oficio de Lucas Licht –que todavía puede- y una solidez que devaluó el error de dejar fuera a Germán Guiffrey en el mejor momento de su ascendente carrera. Pero lo cierto es que los cuatro escogidos cumplieron. El arquero Rodrigo Rey salvó varias con atajadas imponentes que llevaron su sello, aunque volvió a dejar en claro que las salidas a la bartola lo equiparan con Enrique Bologna, quien como los triperos sabemos obtiene contratos desproporcionados con respecto a sus condiciones.

P
ero nos zambullimos en la polémica. Contrariamente a lo que se dice el Pulga Rodríguez intenta hacer, y muchas veces concreta, aquello que mejor sabe: flotar en media luna sobre el borde del área para habilitar y/o definir. Gambeta corta y pase o remate. ¿Qué significa esto? Que no es un titiritero de zona de gestación. Ni es Brindisi, ni Jota Jota, ni nada de lo que suponen quienes jamás lo vieron jugar en Atlético Tucumán y en Colón, y sólo se orientaron por las síntesis televisivas.

En ambas formaciones citadas el abastecedor del Pulga fue Rodrigo Aliendro, talentoso de bajo perfil y fina creatividad. Porque Rodríguez no sale de atrás sino que necesita, para rendir, aguardar en la región apenas previa de la definición. Hizo bien Gimnasia en traerlo y en no contratar a Aliendro: se ahorró unos pesos pues la función está bien cubierta por Aleman y Perez García, aunque sí es de lamentar la ausencia, en un diseño como el actual, de Ariel Matías Caco García. Pero ya está.

U
na mirada panorámica de los años recientes permite re valorar la grandeza de Diego Armando Maradona como técnico, además de todos los ingredientes que conocemos. El más grande hubiera llegado a estas conclusiones que vertimos mucho más rápido que sus sucesores. La pérdida es irreparable en los más variados sentidos, pero el Lobo tiene con qué homenajear al genio y bregar para salir adelante.

En definitiva: Gimnasia posee un muy buen plantel que muestra la combinación de jugadores experimentados de buen pie y jóvenes en crecimiento como resultado de una labor de inferiores apreciable. El cuerpo técnico está un escalón por debajo del equipo, aunque denota vertiginosa capacidad de adaptación y ganas para usufructuar lo existente en medio de un torneo difícil, con vistas a desplegarse hacia el año 2022.

Como yapa para más polémica. Cierta parte del periodismo deportivo argentino es tan tilingo que viene difundiendo la idea de un fútbol menor, justo cuando somos el mayor generador de talentos del planeta. Lo cierto es que el campeonato nacional es uno de los más competitivos y duros en desarrollo, junto al alemán, el brasileño y, en cierto modo, el inglés. Luego arriban a la lid el español y el italiano. La liga argentina está en primera línea, con un añadido: se marca mucho y se pega más. Lo cual implica la gestación de capacidades para resolver con habilidad en velocidad y buscar espacios tras recibir con dos rivales en dos metros.

Hay quienes –volvemos a las síntesis- pretenden que este juego maravilloso sea como el básquet, donde todos van y vienen y se concreta un goleo fenomenal. El fútbol es otra cosa. Quien gusta del fútbol gusta de la posesión pero, si es preciso, del contra ataque; de la salida rápida pero también del empantanamiento para lentificar si el partido lo exige. Del gol, pero además, de la habilitación. De la gambeta, pero también del cierre justo.

Sin embargo esa es otra historia, y es otra polémica.

H
abía que señalarlo, sin embargo, para entender la difícil empresa que afronta nuestro equipo.

N
o estamos en medio de un juego en decadencia sino en medio de un torneo muy competitivo.

Con las herramientas disponibles, Gimnasia está en condiciones de trascender. 

Gabriel Fernández - 
Director La Señal Medios / Área Periodística Radio Gráfica