AH, PERO LA DUPLA
En Gimnasia no hay proyectos fútbol y el blanco son Martini y Messera. El desmantelamiento reiterado de los equipos no puede pasar desapercibido en el plano de la crítica despiadada. Con esta CD, Gimnasia naufraga hace cinco años. OPINIÓN
Los problemas son de fondo. Hace cinco años que Gimnasia navega en direcciones random. Siete técnicos: críticas, presiones, despidos y renuncias. Fusibles que saltan. Excesiva exigencia y material escaso. Maturana lo explicó con pomelos y limonada.
A Alfaro nunca lo quisieron: la CD no se sabe bien por qué; la gente, porque ponía dos bondis en arco propio. Y pese a que se las arreglaba con Imperiale de cuatro, a la primera de cambio lo mandaron a la casa. Entonces en Estancia aterrizó Soso. Muchos lo ningunearon porque hablaba raro. Sus equipos proponían lo que le reclamaron a Alfaro, pero tampoco logró consenso: ni de adentro ni de afuera. El periodismo lo descuartizó. Pellegrino no cumplió con parte de lo acordado (suministros a mitad del camino) y Soso dijo basta.
Recurrieron a Troglio y Troglio puso el pecho y dijo acá estoy. Y otra vez depositó a Gimnasia a centímetros del edén. No pudo ser: unas semanitas después, sin demasiados prefacios, lo invitaron a marcharse por la puerta de atrás. A Sava lo prendieron fuego y Ortiz tomó el mando. Pero si no bancaron a Troglio ni a Sava, mirá que iban a bancar a Ortiz. Seis derrotas al hilo y out.
Había que ganar las elecciones y a alguien se le encendió la lamparita. El efecto Maradona se transcribió en una aplanadora sin precedentes. Todos felices. Diego rompió con todos los moldes y emergió lo más parecido a un proyecto futbolístico serio. Emparchar ya no era negocio. Ahí sí se rompió el chanchito y se sumó jerarquía.
Partió Diego y atrás con nobleza se fue el Gallego. La dupla tomó las riendas y abandonó la tarea de rueda de auxilio. Con la partida de Maradona emigraron los refuerzos golondrina. Y los remplazos fueron como Cornejo por Lobos. Goltz dijo adiós y no vino nadie. Recién un campeonato más tarde llegó Fratta, que macana va, macana viene, hoy es suplente de suplentes. A Víctor Ayala se lo canjeó por Nery Leyes, sin rodaje en Unión. Tras la venta de Paradela apareció Cecchini con un letrero: jugador a recuperar. Domínguez llegó de Tristán Suárez y más no se le puede pedir: puro sacrificio y desenfunda el alma en cada jugada. Holgado, por ahora, una incógnita. Eso sí: al nivel de Barrios, ninguno. Weigandt era Cafú y lo sustituyó Gerometta. De relleno está Colazo, y el oasis en un mercado de pases desértico se llama Insaurralde.
El Pulga merece párrafo aparte. Desembarcó entre bombos y platillos pero se perdió los primeros seis partidos. Gimnasia lo espera y está llegando. Representa una lucecita de esperanza entre los escombros del desastre.
Acá no hay fórmulas mágicas ni nada raro. Mientras en Gimnasia se atestan golpes y cuestionamientos al tándem Martini-Messera, Aldosivi bancó a Gago y hoy suma. El corte por lo más fino nunca sale bien. No es soplar y hacer botellas. En el club más hermoso del mundo nadie nunca trabajó tranquilo.
La mala fortuna en el Lobo siempre dice presente, pero no siempre es la causa de todos los males: un montón de lesionados en los albores de la temporada no puede ser casual. Hasta el COVID hizo lo suyo cuando el equipo tomaba vuelo. Y enseguida arremetieron los reproches, las impaciencias y las críticas infundadas y despiadadas. Ah, pero la dupla.
Twitter es un hervidero en el que todo vale y donde se dice mucho, se piensa poco y se hace menos. Lo cierto es que para enderezar el rumbo no alcanza con un cambio de timón en la dirección técnica. Se busca proyecto a corto, mediano y largo plazo que involucre a todas las áreas futbolísticas del club y que siga una línea específica. Y que, ante todo, no se derrumbe cual casita de naipes al primer soplido. Los problemas son de fondo. Ah, pero la dupla. La dupla hace malabares y es un fusible más que, lamentable y probablemente, saltará tarde o temprano.
Agustín Colianni