CHELO PARIÓ
El gran presente del defensor tripero, que no oculta sus sueños. Una regularidad envidiable y un futuro europeo.
En un mundo de hipocresías, el Chelo tiene la meta clara y va de frente: “Me veo en el fútbol inglés, trabajo para eso”, le dijo a Jaque y Mate. El defensor tripero ve su horizonte y trabaja para ello, mete doble turno en su casa de Monte Chingolo y en la cancha está el resultado. Un defensor que empieza a articular como volante junto a Melluso por las bandas en esta idea de la dupla que recuerda al equipo que peleó en 2005 de Pedro con Licht y Cabrera.
El ex Boca de 21 años sabe que la ribera está cerca, podrá ser en junio o en diciembre. Tal vez nunca, dicen los hinchas entre humor y seriedad en redes mientras preparan una vaquita para que se quede. Es como un premio que se disfruta hasta que se termina, aunque el Lobo deberá generar las condiciones desde las bases en Estancia Chica para los reemplazos naturales.
Según DataRef, el nacido en Avellaneda tuvo 80% de precisión en pases, ayer realizó cuatro de seis gambetas exitosas, recibió dos infracciones y ejecutó tres intercepciones, con seis recuperaciones de la pelota. Datos que reafirman su presente, continuo desde aquel mundial jugado en Polonia en 2019.
Hoy este Gimnasia que sufrió mucho con la pandemia disfruta de puntos altos como él, Carbonero, Alemán y la satisfacción de ver a un pibe del club como Guiffrey que se ganó su lugar.
Messera y Martini ganaron 7, empataron 7 y perdieron 5 en su primer torneo corto al mando del primer equipo post Diego. Lo más optimistas dirán que de esos cinco dos fueron con equipos alternativos, lo cierto es que hay un proceso de trabajo que respetar y eso es saludable en el mediano plazo.
Volviendo a Weigandt, alguna vez se sacó fotos con egresados universitarios al terminar un encuentro. Ayer le regaló la camiseta a quien estuvo en las malas cuando tuvo coronavirus. Y sigue con el 57 como su abuela, marcando goles, generando y mirando al cielo. El Chelo tiene los pies sobre la tierra: sabe de dónde viene y a donde va. Disfrutemos, tripas.
Santiago Giorello