¡ACÁ ESTÁ GIMNASIA!
El Lobo metió un triunfazo ante Newells y no se baja de la pelea por clasificar a la siguiente fase. Gimnasia hizo un gran partido en el Bosque y sufrió más de la cuenta sobre el final cuando la Lepra descontó. Carbonero y Pérez García, los goles. Ahora quedan dos finales para ilusionarse. ¡Arriba Tripa!
Nada está dicho todavía. Gimnasia se subió al último tren que quedaba y sigue en la lucha por clasificar a la siguiente fase de la actual Copa de la Liga.
Newells fue un rival bastante débil para el Lobo, que presentó novedad de último momento con cambio de esquema: 5-3-1-1. Así se paró el equipo de Messera y Martini esta tarde y la fórmula dio sus frutos. Dio sus frutos porque el planteo favoreció a Melluso y a Weigandt, que funcionaron como carrileros y aportaron mucho en ataque. Sobre todo el Chelo: un tractor a toda potencia que se hizo un festín por la derecha.
No hubo puntos bajos. Los tres centrales se mantuvieron firmes; Ayala fue equilibrio y Pérez García aportó tenencia junto a Alemán. Y después, claro, Carbonero. Lo de Carbonero es cosa seria desde hace rato y sorprende que todavía no haya certezas de que Gimnasia comprará su pase. El colombiano hizo y deshizo a su antojo por la izquierda. Los de la Lepra soñarán con él.
Gimnasia fue más, mucho más que Newells desde el minuto cero, cuando empezó a aterrizar con peligro constante en el área de Aguerre. Allí creció la figura del uno leproso, que ahogó el grito reiteradas veces.
Y hubo que esperar al complemento para el primer grito: Ramírez la filtró para Carbonero, que ganó la espalda de todos y, de carambola después de tropezarse, la mandó al fondo del arco. 1 a 0 y justicia en el Bosque.
Pocos minutos más tarde vino el segundo. Toda de Weigandt: el Chelo se mandó como loco por derecha, lelgó al fondo, hizo pasar de largo a Lema como colectivo lleno y, rebote posterior, la pelota le quedó para la volea a Pérez García, que le dio por abajo con potente disparo.
La historia parecía resuelta, pero no. Gimnasia sufrió mucho más de la cuenta porque, a la primera desatención, descontó Cingolani. Antes Cocimano se había perdido el tercero solito. Y después también.
El Lobo aguantó y se vinieron 15 minutos a todo ritmo, con Newells yendo al frente como podía y con Gimnasia bancando las embestidas del conjunto rosarino.
No hubo tiempo para más. Y el Lobo se aferró a una victoria necesaria, justa y esperanzadora: quedan dos fechas y, si mete 6 de 6, entonces el Tripero podrá ilusionarse con meterse en la siguiente fase. ¡Aulle, Lobo!