Fútbol
15/09/2019
MEJORÓ, PERO NO ALCANZÓ
En el debut de Maradona como DT, Gimnasia hizo un buen partido ante Racing en el Bosque, pero dos errores en la zona defensiva lo dejaron otra vez sin nada. Pese a que el Lobo fue un equipo intenso y con actitud, que mereció mucho más, sumó su quinta derrota al hilo en el campeonato. Fue 1-2. Matías García marcó el gol tripero.
En el mejor momento de Gimnasia, Martín Arias (¿sigue siendo indiscutible?) cometió un error garrafal y le abrió la puerta a Racing hacia la victoria. Fue después de un cabezazo a quemarropa del Pulpo González, cuando las agujas marcaban 35 minutos de juego, y luego de que el Lobo de Maradona, a puro ímpetu y empuje, pusiera contra las cuerdas al vigente campeón del fútbol argentino.
El estreno de Diego como DT tripero no merecía este desenlace. Es que su equipo hizo los méritos necesarios como para no quedarse con las manos vacías. Pero como en la máxima categoría nadie perdona a nadie, los de Coudet inclinaron la balanza a su favor tras sacar provecho de las numerosas falencias triperas (abajo, en el medio y también en zona de definición).
Gimnasia mejoró, es cierto. No fue el conjunto sin alma que naufragó en las últimas fechas del ciclo Ortiz. Gimnasia cambió la cara. ¿Con un juego brillante? No, nada de eso, por supuesto. Lo hizo con entrega, sudando la gota gorda y yendo al frente como loco. Pero no alcanza: el sacrificio no suele resultar suficiente cuando la jerarquía escasea. Porque al error inadmisible de Martín Arias, se sumaron después falencias inconcebibles en todas las líneas del campo.
Gimnasia sigue siendo un equipo que sufre en demasía la pelota parada en su contra y al que le cuesta sobremanera usufructuarla a favor. Gimnasia tuvo innumerables pelotas quietas que no supo ejecutar, cuando supuestamente cuenta con varios especialistas en dicha materia. Gimnasia falló increíblemente en la zona de definición: Morales y Spinelli cabecearon solos y mal, yGarcía la tiró a la tribuna desde el punto penal en la última bola de la tarde. Y Gimnasia tiene un mediocampo sumamente lento: el tándem Ayala-Mussis no hace pie. Está a la vista desde hace rato.
García lo empató de cabeza tras un buen centro de Morales a los 6 minutos de la segunda etapa. Pero a los 11, Zaracho quedó solo tras un rebote, aprovechó que Martin Arias quedó estático y la mandó a guardar.
Nada se le puede reprochar a Maradona. Hoy hubo un equipo revitalizado que le jugó de igual a igual a uno de los mejores del país, y que lo perdió por ingenuo, desinteligencias y tonteras. Todo es corregible. ¿Hay tiempo? Sí, aún queda un largo trecho. Trabajar en silencio, corregir fallas y no angustiarse: las únicas claves para mantenerse en carrera.
El estreno de Diego como DT tripero no merecía este desenlace. Es que su equipo hizo los méritos necesarios como para no quedarse con las manos vacías. Pero como en la máxima categoría nadie perdona a nadie, los de Coudet inclinaron la balanza a su favor tras sacar provecho de las numerosas falencias triperas (abajo, en el medio y también en zona de definición).
Gimnasia mejoró, es cierto. No fue el conjunto sin alma que naufragó en las últimas fechas del ciclo Ortiz. Gimnasia cambió la cara. ¿Con un juego brillante? No, nada de eso, por supuesto. Lo hizo con entrega, sudando la gota gorda y yendo al frente como loco. Pero no alcanza: el sacrificio no suele resultar suficiente cuando la jerarquía escasea. Porque al error inadmisible de Martín Arias, se sumaron después falencias inconcebibles en todas las líneas del campo.
Gimnasia sigue siendo un equipo que sufre en demasía la pelota parada en su contra y al que le cuesta sobremanera usufructuarla a favor. Gimnasia tuvo innumerables pelotas quietas que no supo ejecutar, cuando supuestamente cuenta con varios especialistas en dicha materia. Gimnasia falló increíblemente en la zona de definición: Morales y Spinelli cabecearon solos y mal, yGarcía la tiró a la tribuna desde el punto penal en la última bola de la tarde. Y Gimnasia tiene un mediocampo sumamente lento: el tándem Ayala-Mussis no hace pie. Está a la vista desde hace rato.
García lo empató de cabeza tras un buen centro de Morales a los 6 minutos de la segunda etapa. Pero a los 11, Zaracho quedó solo tras un rebote, aprovechó que Martin Arias quedó estático y la mandó a guardar.
Nada se le puede reprochar a Maradona. Hoy hubo un equipo revitalizado que le jugó de igual a igual a uno de los mejores del país, y que lo perdió por ingenuo, desinteligencias y tonteras. Todo es corregible. ¿Hay tiempo? Sí, aún queda un largo trecho. Trabajar en silencio, corregir fallas y no angustiarse: las únicas claves para mantenerse en carrera.