Fútbol
20/10/2018
UNA HERIDA QUE DUELE
Gimnasia dejó escapar la chance de seguir escalando y se volvió sin nada de Liniers. Una serie de errores en defensa le costaron muy caro en un partido que estaba destinado al empate. ANÁLISIS
Melluso la pasa para atrás. Piovi no la puede controlar. Alexis no cubre el primer palo. Los tres jugadores de mejor rendimiento desde que llegó Pedro tuvieron una mala jugada y vino el gol de Vélez. Sería reduccionista quitarle el mérito a la presión del rival y al segundo delantero que distrae con el pase previo al único gol del partido.
La platea local tardó en festejar. Desde el estadio se vio una jugada rara pero sirvió para que Gimnasia se quede sin nada en un partido clave.
¿Podría haber sido empate? Sí, tranquilamente. Chances hubo para los dos en un partido que no se vio desigual aunque el que tuvo la idea fija fue Vélez. Gimnasia fue dubitativo.
Pedro, como en Rafaela, fue autocrítico. Dijo que le preocupa la generación de juego, y tiene razón. El equipo saltea transiciones, y eso Heize lo sabía. Por eso le dejó la pelota a Coronel y a Piovi en la gestación cuando su equipo no tenía la posesión. Así y todo, en ese tumulto Silva tuvo dos y falló en la definición. Sorpresa para varios porque el uruguayo viene dulce.
Coronel también lo tuvo en una pelota parada con un cabezazo que se fue cerca. Fito, Faravelli, Oreja y Licht se agarraron la cabeza en la ochava visitante.
Por otro lado, las lágrimas de Tifner en el vestuario evidenciaron su rendimiento. El mediocampista no hizo foco con Perdomo en el mediocampo y sabe que vio pasar una chance. En la primera mitad ambos ya estaban amonestados y no le encontraron la vuelta al partido.
Después del gol, la expulsión de Piovi le facilitó el trabajo a los locales. La primera amarilla no pareció justa, la segunda fue imprudencia. Ayala ingresó mejor desde la actitud aunque fue impreciso en las pelotas paradas.
A diferencia de otros momentos, cuando se quedó con 10 jugadores, Pedro metió a Guanini para cuidar la guardia, y el armenio no pudo ingresar. La responsabilidad estuvo en Calderón, que entró con mucho adversario cerca y no pudo herir.
Gimnasia mantiene una irregularidad que preocupa por los números. Más que nada porque no se visibiliza una identidad más allá de que nunca deja de correr y meter. Se vienen partidos de alta intensidad y terminar bien el año es una necesidad imperiosa. "Hay que laburar y mirar para adelante", dijo Alexis, que puso la cara y admitió el error. Claro está, es uno de los mejores arqueros del país.
No sobra nada y ante Boca no se puede perder.
Santiago Giorello