Fútbol

¡QUÉ LOCO QUE ESTÁ!

Jan Hurtado fue una vez más el héroe de Gimnasia en la Copa Argentina. El venezolano ingresó sobre la última parte del segundo tiempo y estampó el empate que llevó al Lobo a la tanda de penales. Dentro de un pobre rendimiento colectivo, se destacaron también Melluso y Silva. PUNTAJES



Alexis Martín Arias (5): Respondió bien en las que fue llamado a actuar, aunque en el gol deja muy corto el rebote.

Ezequiel Bonifacio (3): Muy flojo partido. Le comieron mucho la espalda y en el mano a mano perdió siempre. Se destaca su definición a la hora de los penales.

Maximiliano Coronel (5): Arrancó muy firme el primer tiempo, metió un gran cierre para evitar el primer y era de lo mejor de Gimnasia. En el segundo cambió completamente, cometió muchos errores en la marca y con la pelota.

Gonzalo Piovi (4): Al igual que Coronel, tuvo una buena primera etapa mostrando seguridad. En el complemento todo lo contrario y perdió muchas pelotas en la salida del fondo que podrían haber terminado en gol del rival.

Matías Melluso (6): Sin deslumbrar, fue de lo más regular en los 90 minutos. Firme en su banda, no lo pudieron desbordar. Cuando el partido estaba 1-0 se animó a sumarse al ataque con buenos desbordes.

Horacio Tijanovich (4): Poco y nada. Intentó utilizar su velocidad, pero con una cancha tan chica chocó más de lo que ganó. Sus compañeros no lo pudieron encontrar y no generó ningún peligro al rival.

Fabián Rinaudo (4): Flojo lo de Fito. Erró muchísimos pases, no se acostumbró a la cancha y todos los pelotazos le quedaron largos. En la mitad de la cancha el cinco rival le ganó la parada. Más allá de sus malos pases, metió la asistencia para el gol de Hurtado.

Lorenzo Faravelli (5): Pasó desapercibido. El abuso de los pelotazos hizo que casi no entrara en juego, cuando la tuvo intentó combinar con sus compañeros pero sin profundidad. Fue el primer cambio.

Matías Gómez (4): Pobre lo del Mono. Las dimensiones de la cancha no le permitían hacer su juego de velocidad y nunca se adaptó. Intentaba desbordar y se le terminaba la cancha. Además, manejó mal la pelota parada.

Santiago Silva (6): Incansable. Sus compañeros no lo habilitaron en todo el partido, los pelotazos lo sobraban y no tuvo ninguna chance. Pero hizo todo el trabajo sucio, corrió y luchó los 90 minutos. Además, convirtió su penal.

Mauro Guevgeozián (5): Sufrió de la misma manera que Silva, más lucha que juego. Tuvo la más clara de Gimnasia para el empate, pero se la sacaron en la línea.


INGRESARON

Lucas Calderón (5): Primero se estacionó sobre la izquierda y luego pasó a la derecha. Pero los pelotazos frontales hicieron que casi no entrara en juego.

Lucas Licht (6): Con 20 minutos en cancha fue quien más certezas le dio a la hora de jugar. De milagro, pero convirtió su penal.

Jan Carlos Hurtado (8): El héroe, otra vez. Ingresó y en la primera que tuvo tras un buen pase, eludió al arquero y definió para el 1-1. Además, convirtió su penal. Como contra Boca, el venezolano fue la solución de Gimnasia.


DT Y ÁRBITRO

Pedro Troglio (Bien): El DT Tripero admitió que fue el peor partido del ciclo. En una cancha chica y ante un rival acostumbrado a jugar así, el plan no salió para nada bien. Troglio apostó por los pelotazos a los dos tanques pero sus jugadores no podían adaptarse a la cancha, terminaban todos afuera o en las manos del arquero. Lo que más llamó la atención fue la falta de atención en defensa, lo que venía siendo la pata sólida del Lobo de Pedro. Central Córdoba llegó con mucha facilidad tanto en el primero como en el segundo tiempo, al equipo le costó muchísimo todo el partido. Quizás para este tipo de partidos la presencia de Oreja es fundamental para el DT. Los cambios sí le salieron bien, Licht le dio más juego y Hurtado lo volvió a salvar. Queda claro que el venezolano está para ingresar en el complemento.
Pedro planteó mal el partido y casi le cuesta la clasificación ante un rival duro, pero de menor categoría. Con actitud y amor propio lo pudo sacar adelante.

Andrés Merlos (Regular): Pudo cobrar un penal sobre Melluso cuando el partido estaba 1-0. Por lo demás, lo llevó bien.