Fútbol
02/10/2016
SACRIFICIO Y OPTIMISMO
Allí radican las claves para quedarse con el triunfo en el clásico y volver a sacar pecho ante el rival de toda la vida. EDITORIAL
Si hay algo que Gimnasia ha sabido mantener como una constante a lo largo de muchos años, es su capacidad de convertir, casi de manera instantánea, aquellos momentos de fortaleza en debilidades. Todo pareciera durar poco, todo se presenta como un estadío breve que deja sorprendidos a propios y extraños.
En este sentido, el empate incomprensible frente a Arsenal de Sarandí terminó siendo el punto de cúlmine de este tipo de situaciones. En el lapso de un mes, Gimnasia volvió a relucir su poder de autodestrucción y pasó de dos victorias consecutivas, sumamente esperanzadoras, a vender a uno de sus mejores jugadores, escuchar a su técnico manifestar dudas sobre su propia continuidad en el cargo y sumar solamente un punto de seis en juego.
Con este panorama de cierta incertidumbre, llega el clásico. Y lo primero que tenemos que empezar a hacer como triperos es cambiar ese cúmulo de dudas, ese conjunto de contradicciones propias y ese malestar generalizado, por optimismo. Es que sin optimismo todo se vuelve intensamente difícil.
Hoy alimentamos la esperanza de siempre y tenemos la certeza de que las cosas son distintas cuando podemos confiar en el otro, en los de adentro y en los de afuera. Hoy Gimnasia tiene que sacar el pecho y demostrar que es más grande que sus propias contradicciones, que puede enderezar el rumbo y empezar a sostener, de una vez por todas, procesos parejos. Por supuesto que en esos intermedios existirán altos y bajos, pero jamás podrán estar acompañados de decisiones que alteren las ganas de ser mejores.
Habrá en cancha un equipo con jóvenes, con viejos que saben y con expectativas que necesitan de cada uno de nosotros. Y en eso se jugarán nuestras ganas de querer crecer y de poder retomar aquellas hazañas en el Bosque con este mismo clásico rival que ha sufrido, hace muchos años, estos partidos en 60 y 118. Hay que volver a ganarse el respeto deportivo; por eso, el sacrificio y el optimismo, son dos factores innegociables.
No nos sobra nada, tampoco nos falta tanto. Eso sí, no seamos autodestructivos. Salgamos a dejar todo y a cambiar esta historia de una vez por todas. Hoy, más Lobos que nunca. Ahora sí llegó la hora de empezar a enderezar el rumbo. ¡Vamos Gimnasia!
Letra G