Fútbol
09/09/2016
¡PALO Y A LA BOLSA!
El Lobo sacó pecho en Paraná y logró su segunda victoria al hilo en el campeonato. Fue un trabajoso 1 a 0 con gol de Niell a los 26 minutos de juego. Gran partido del pibe Martín Arias, que llegó a cuatro encuentros sin recibir goles. La solidez defensiva fue la clave de la victoria. ¡Vamos Gimnasia!
Orden y solidez defensiva. Ésa fue la base esencial para la trabajosa victoria de Gimnasia en Paraná. La segunda al hilo en el inicio del campeonato. Seis puntos de seis. Y después de una semana más que movida en el plano institucional.
El Lobo se plantó bien en cancha de Patronato. Controló las acciones desde el inicio y siempre buscó la practicidad de tres cuartos en adelante, una marca registrada que partido a partido se va consolidando en este nuevo equipo que orienta Gustavo Alfaro.
Gimnasia fue algo más que su rival en las primeras maniobras del partido. Tuvo más claro el tablero, supo a qué tenía que jugar. Por eso, no sorprendió que a los 26 minutos de juego, cuando había pasado muy poco en las zonas de peligro, Imperiale forjara una buena jugada individual, habilitara a Vegetti y el delantero metiera un centro perfecto para que el Enano Niell cabeceara bombeado al segundo palo Costa. 1 a 0 y estaba bien.
De a poco, a paso lento, comenzó a emerger la figura de Marín Arias: el pibe de inferiores que se ganó el puesto con sacrificio, humildad y trabajo. Contuvo varias: disparos de lejos y media distancia. Siempre salió bien en los centros llovidos a la cabeza del complicado Quiroga. Garante de seguridad, el pibe llegó a los cuatro partidos consecutivos sin recibir goles.
En el complemento, Niell desperidió una clara chance de aumentar la diferencia cuando definió por arriba del travesaño. Después, el Lobo empezó el retroceso, obligado ante un Patronato que, con pocas ideas, iba al frente como podía.
Desaparecieron los creadores de juego. Meza no tuvo su mejor tarde, Perdomo cumplió hasta ahí, Carrera anduvo intermitente, Licht se quedó mucho más de lo que se adelantó. Imperiale marcó el ritmo en la mitad del terreno.
El conjunto local, promediando el segundo tiempo, tomó definitivamente las riendas del encuentro. Contó con sendas chances de gol, pero siempre Martín Arias le anuló el grito de gol.
Laverni, que esta vez estuvo correcto, pitó final. Y Gimnasia, que venía golpeado después de una semana complicada, se aferró otra vez a la victoria.
Ahora, a pensar en Atlético Rafaela, el lunes 19 en el Bosque. ¡Vamos Gimnasia!
El Lobo se plantó bien en cancha de Patronato. Controló las acciones desde el inicio y siempre buscó la practicidad de tres cuartos en adelante, una marca registrada que partido a partido se va consolidando en este nuevo equipo que orienta Gustavo Alfaro.
Gimnasia fue algo más que su rival en las primeras maniobras del partido. Tuvo más claro el tablero, supo a qué tenía que jugar. Por eso, no sorprendió que a los 26 minutos de juego, cuando había pasado muy poco en las zonas de peligro, Imperiale forjara una buena jugada individual, habilitara a Vegetti y el delantero metiera un centro perfecto para que el Enano Niell cabeceara bombeado al segundo palo Costa. 1 a 0 y estaba bien.
De a poco, a paso lento, comenzó a emerger la figura de Marín Arias: el pibe de inferiores que se ganó el puesto con sacrificio, humildad y trabajo. Contuvo varias: disparos de lejos y media distancia. Siempre salió bien en los centros llovidos a la cabeza del complicado Quiroga. Garante de seguridad, el pibe llegó a los cuatro partidos consecutivos sin recibir goles.
En el complemento, Niell desperidió una clara chance de aumentar la diferencia cuando definió por arriba del travesaño. Después, el Lobo empezó el retroceso, obligado ante un Patronato que, con pocas ideas, iba al frente como podía.
Desaparecieron los creadores de juego. Meza no tuvo su mejor tarde, Perdomo cumplió hasta ahí, Carrera anduvo intermitente, Licht se quedó mucho más de lo que se adelantó. Imperiale marcó el ritmo en la mitad del terreno.
El conjunto local, promediando el segundo tiempo, tomó definitivamente las riendas del encuentro. Contó con sendas chances de gol, pero siempre Martín Arias le anuló el grito de gol.
Laverni, que esta vez estuvo correcto, pitó final. Y Gimnasia, que venía golpeado después de una semana complicada, se aferró otra vez a la victoria.
Ahora, a pensar en Atlético Rafaela, el lunes 19 en el Bosque. ¡Vamos Gimnasia!