Fútbol

SÍNDROME DE LA SÁBANA CORTA

Gimnasia se tapa la cabeza y se destapa los pies, es uno de los equipos menos goleadores, pero a la vez es el segundo menos goleador. <B>ANÁLISIS.</B>

Desarrolladas 13 fechas de la competencia doméstica, el equipo tripero sufre los indicios de lo que comúnmente se denomina “sábana corta”. Mientras es el segundo conjunto que menos goles tiene a favor, también es el segundo al que menos le han marcado detrás de River Plate, el puntero del campeonato. Los números lo avalan y el caudal de futbolistas en cada puesto, sumado a la calidad y cantidad, son el argumento que certifican esta conjetura.

Vayamos a las estadísticas. De los 20 equipos de Primera División, el Lobo es uno de los que menos conquistas obtuvo, encontrándose anteúltimo delante de Olimpo de Bahía Blanca. El equipo de Pedro Troglio tiene solo nueve goles y apenas seis hombres que anotaron, ya que Pablo Vegetti fue el encargado cuatro veces de meter la pelota en la red, frente a River, Rosario Central, San Lorenzo y Vélez (los otros fueron de Pucho Barsottini a Newell’s, Rojas y Mendoza a Godoy Cruz, Álvaro Fernández al Ciclón y Nacho al Fortín).

Además, Gimnasia es por detrás del Millonario del Muñeco Gallardo, el segundo equipo al que menos goles le hicieron: 11. Uno de River, Newell´s, Tigre y Arsenal; dos de Rosario Central y Rafaela; y tres de Defensa y Justicia, el día que el director técnico mens sana decidió utilizar jugadores alternativos ya que era en vísperas de la revancha por Copa Sudamericana contra Estudiantes. En seis de las 13 jornadas en juego, Fernando Monetti no sufrió goles.

Luego de ver esta lista numérica y de hacer un balance estadístico, surgen los interrogantes. ¿Se condicen las cifras con la realidad futbolística del plantel actual? ¿Por qué sucede esto? ¿Hay realmente un déficit ofensivo y una fortaleza defensiva tanto en la cantidad como en los nombres propios? ¿Hasta que punto tiene culpabilidad y/o acierto la CD a la hora de armar el plantel? ¿Puedo Pedro Troglio hacer algo más?

Verdaderamente, hoy por hoy, el Lobo tiene poder y autoridad en el fondo pero insuficiente material arriba que permita mayor carga goleadora. La constancia y el sacrificio de Facundo Oreja, la voz de mando y el despliegue de Osvaldo Barsottini junto a todo lo que significa la capitanía de Lucas Licht y los reflejos y aptitudes del Mono Monetti, hacen del sector defensivo albiazul uno de los puntos claves para mantener el empeño y la firmeza que le permite ser un reflejo de la estadística: una barrera férrea y consolidada hace tres años que produce que se entiendan y realicen su trabajo de gran manera.

No nos olvidemos de Oliver Benítez, que en su momento fue resistido y volvió en un buen nivel para mantenerse en la zaga, quitándole el puesto al “refuerzo” Juan Quiroga.

En la delantera no hay mucho análisis. Pablo Vegetti llegó como la carta de gol y cumplió. Con poco, es cierto, pero aportó lo suyo. En cuanto a la compañía, bien gracias. Las lesiones de Maxi Meza, Matías García y Erik Correa hicieron mella, el plantel se plagó de juveniles canteranos (lo que fue un acierto del DT aprovechando la transición del torneo), pero esto no alcanza: Bou intenta pero nada más, Nery Cardozo nunca aprovechó sus oportunidades para demostrar y… la lista se termina. Los números aseveran la carencia de la dirigencia a la hora de armar un plantel que tuvo triple competencia y se retiró de dos de ellas en la primera oportunidad para avanzar.

Gimnasia es firme defensivamente, pero frágil en el ataque. El recuento lo confirma y el “síndrome de la sábana corta” con 13 fechas en juego es evidente ¿Se puede mejorar? Sin dudas. El mercado estival será el momento. Imposible fallar.


Juan Ignacio Varano