Fútbol

PRESENTE INSULSO

El Lobo se metió en una nebulosa futbolística, una arritmia de ideas que le complica la existencia. ¿Qué se necesita? Motivación. <b>OPINIÓN</B>

Gimnasia se complica solo. Tiene la mente en blanco. Divaga por la cancha. Piensa en el futuro. Piensa en el año que viene. Lejos parece haber quedado esa leve remontada de dos triunfazos consecutivos ante San Lorenzo y Vélez. Otra vez, el Lobo se metió de lleno en la nebulosa futbolística, en esa arritmia de ideas que le complican la existencia.

Troglio se cansó de hacer malabares. La impresión que a menudo deja su imagen es la de un DT abatido que necesita vacaciones para cargar baterías. Troglio está resignado. Ni siquiera pudo mantener la decisión de no hablar con la prensa hasta fin de año. Hoy, a Troglio, parece que todo le da lo mismo.

Las flaquezas del equipo se evidencian en cada pulgada del terreno de juego. Hay puntos concretos que todavía irradian luz: Benítez y su vigor es un claro ejemplo. Pero con eso no alcanza. Gimnasia necesita recuperar fuerzas; necesita que las agujas del reloj vuelen y que llegue pronto el final del 2014, un año movidito como pocos que, por cierto, ha sido muy bueno: la excelencia del primer semestre apacigua bastante la precariedad del segundo.

El análisis de la situación es curioso porque la base está pero está maltrecha. Pide a gritos renovación, cambio, nuevas pinceladas de nuevos futbolistas. El Lobo necesita variar y mentalizarse en un objetivo que esté a la altura de sus ambiciones y también de sus emociones.

El momento es apremiante, paradójico, aburrido y monótono. Léase bien la situación insulsa en la que se halla Gimnasia: con solo cuatro unidades más llegará a los 75 puntos en tres torneos (una suma nada despreciable) y, por otro lado, no tiene más aspiración que esa. No la hay; no existe. El Lobo es un equipo tan exhausto de tanto andar y de tanto probar y de tanto intentar reincorporarse ante malos tragos y peores guiños de la suerte, que ya dice ¡basta! Y ya sin objetivos concretos a la vista, Gimnasia, que es el conjunto menos goleado detrás de River pero menos goleador después de Olimpo, quedó sentenciado a jugar por el mero compromiso que el calendario exige. Es decir, juega porque tiene que hacerlo y punto.

¿Qué queda? Primero, la camiseta: jugar por la camiseta es la mejor receta para transitar esta última recta de seis partidos. Segundo, ir diagramando lo que vendrá: saber que no habrá márgenes para la llegada de Borghellos y Cardozos; detenerse, parar la pelota, levantar la cabeza. Mirar las inferiores y evaluar el proyecto corriente. Después, decidir. Entre todos: dirigencia y cuerpo técnico. No queda lugar para que Troglio “vuelva a arreglarse con lo que tiene”. Esta vez es acercarle lo que realmente quiere (él sabe que lo que realmente quiere debe estar ciertamente adecuado a la situación económica del Club) o pensar en una renovación profunda de nombres propios.


Agustín Colianni