Fútbol

NO HABRÁ NINGUNA IGUAL

Todo lo que dejó el partido, los graves incidentes en vestuarios y las rachas que se cortaron post caída en 60 y 118. <b>APOSTILLAS.</B>

En el Bosque, Estudiantes dijo sí: Luego de 18 años, los albirrojos cantaron victoria en 60 y 118 esta tarde al derrotar al equipo de Troglio por 1-0. La última caída había sido en el Clausura 1995 con un 3-0 en contra. Después de eso llegaron cinco victorias y cinco empates y con el 0-1 de hoy se corta esa racha positiva que arrastraba el Lobo.

Lamentables incidentes: Cuando terminó el encuentro, un grupo de hinchas de Gimnasia ingresó a la zona de vestuarios para atacar a los jugadores de Estudiantes y todo se volvió caótico tanto para los futbolistas, las familias y los periodistas presentes. Lamentable la actitud de esta gente sumada a las impericias de los policías y efectivos de seguridad privada que nada pudieron hacer mientras algunos miraban el partido cerca del alambrado. Por demás repudiable.

Cortó el invicto en casa: Sin dudas que Gimnasia se ha hecho fuerte de local en el último tiempo y por eso hoy ha perdido un invicto que arrastraba hace cinco fechas cuando había perdido ante Racing por 3-1. Desde allí, llegaron las victorias contra Quilmes y Newells y los empeates versus Rafaela, Belgrano y Argentinos Juniors. Los de Troglio cayeron solo dos veces en esta temporada en 60 y 118.

Acompañaron al plantel: El lesionado Matías García acompañó al equipo en este clásico de la ciudad. Además Erik Correa, otro que sufrió el problema en sus ligamentos, estuvo en la concentración en Abasto compartiendo la comida previa con sus compañeros. Buen gesto.

Dos bajas: Para el próximo partido ante San Lorenzo el domingo a las 17 horas, Gimnasia tendrá que presentarse con dos bajas. Una es la del delantero Rodrigo Contreras por "pacto de caballerosidad" con el Ciclón y la otra la de Facundo Pereyra por expulsión por parte del colegiado Loustau.

No habrá ninguna igual, no habrá ninguna: La hinchada de Gimnasia demostró una vez más como se vive el clásico en la ciudad. Bombas, fuegos artificiales, globos, paraguas, papelitos, cartulinas en la platea y todo el color y calor de la gente hicieron un marco espectacular en el Bosque. La fiesta no fue completa, pero pese a la derrota, la gente se fue entonando el clásico "...es un sentimiento, no puedo parar...".