Fútbol
12/12/2013
ESTRUCTURARSE Y CUIDAR EL BOLSILLO
No hay que realizar apuestas desconocidas para un mercado de pases tramposo y acostumbrado a traer más problemas que soluciones. <b>ANÁLISIS.</b>
Llegó el receso. Período que suele impacientar a cuerpos técnicos, hinchas y dirigentes de todos los clubes del fútbol argentino. Como Gimnasia no es una isla, difícilmente pueda esquivar los planteos que proponen los libros de pases. Transferencias que, pese a quien le pese, se han vuelto cada vez más austeras, dudosas y desconocidas; un factor que termina complicando en reiteradas ocasiones el esfuerzo económico que las instituciones hacen para quedarse con un jugador.
Con este panorama de equipos remendados, repletos de falencias, sin políticas deportivas claras que impliquen verdaderos aciertos en las incorporaciones de mediados y fin de año, resulta necesario tener en mente una certeza: el primer refuerzo de Gimnasia es mantener lo que hay.
El equipo de Pedro Troglio tiene buenos valores que, con el correr del tiempo, han ganado experiencia profesional y hoy constituyen un plantel que tiene un potencial suficiente para seguir creciendo. De nada sirve haber sembrado tanto patrimonio para luego dejarlo ir al ritmo de las urgencias. Es por eso también que Gimnasia deberá confiar en otro semestre donde este equipo, con varios jóvenes, termine de dar el salto cualitativo para consolidar todo aquello que fue aprendiendo con el transcurrir del tiempo.
Los refuerzos implican arduas negociaciones y un cúmulo de dinero que quizás no sea el fiel reflejo de lo que finalmente se adquiere. El Lobo ya no necesita de un “Romario” Acuña o cualquier otro ofrecimiento que dinamite las arcas económicas del club y no garantice buenos resultados.
Hace unos días, comenzó a sonar con fuerza la salida de Federico Iván Rasic. Aparentemente el Spartak Moscú haría un ofrecimiento por el delantero (hoy suplente) que la dirigencia evaluaría detenidamente. Quizás de manera precipitada, podría partir uno de los jugadores juveniles que han aportado cosas interesantes en este último tramo. En este sentido, una venta al exterior debiera ser lo más oportuno para mediar entre las urgencias económicas y no desarmar el once titular que viene planteando Troglio.
Lo que no puede hacer Gimnasia a mediados de esta temporada que determinará su futuro deportivo es desprenderse de valores fundamentales que son del Club, como Monetti, Mussis, García, Miloc o los lesionados Meza e Ignacio Fernández. Parece una misión simple pero la dirigencia tendrá que garantizar el cumplimiento y futuras
mejorías contractuales para sostener el armado de un equipo que empezará a refozarse con lo que tiene en casa.
Seguramente Troglio tratará de convencer a la comisión con la llegada de un delantero que acompañe a Pereyra, y buscará un éxito mayor al conseguido el semestre pasado. No puede, Gimnasia, mantener sus refuerzos en un banco de suplentes. No puede cuidar el peso con los flojos rendimientos de Borghello o Rodríguez, quien ya rescindió su contrato.
Es así que cuidar el bolsillo y mantener la estructura deberá ser el objetivo antes del regreso al trabajo en enero. Si se necesitan goles, habrá que buscar goles y no apuestas irrisorias o desconocidas en un mercado tramposo acostumbrado a traer más problemas que soluciones.
German Verne
Con este panorama de equipos remendados, repletos de falencias, sin políticas deportivas claras que impliquen verdaderos aciertos en las incorporaciones de mediados y fin de año, resulta necesario tener en mente una certeza: el primer refuerzo de Gimnasia es mantener lo que hay.
El equipo de Pedro Troglio tiene buenos valores que, con el correr del tiempo, han ganado experiencia profesional y hoy constituyen un plantel que tiene un potencial suficiente para seguir creciendo. De nada sirve haber sembrado tanto patrimonio para luego dejarlo ir al ritmo de las urgencias. Es por eso también que Gimnasia deberá confiar en otro semestre donde este equipo, con varios jóvenes, termine de dar el salto cualitativo para consolidar todo aquello que fue aprendiendo con el transcurrir del tiempo.
Los refuerzos implican arduas negociaciones y un cúmulo de dinero que quizás no sea el fiel reflejo de lo que finalmente se adquiere. El Lobo ya no necesita de un “Romario” Acuña o cualquier otro ofrecimiento que dinamite las arcas económicas del club y no garantice buenos resultados.
Hace unos días, comenzó a sonar con fuerza la salida de Federico Iván Rasic. Aparentemente el Spartak Moscú haría un ofrecimiento por el delantero (hoy suplente) que la dirigencia evaluaría detenidamente. Quizás de manera precipitada, podría partir uno de los jugadores juveniles que han aportado cosas interesantes en este último tramo. En este sentido, una venta al exterior debiera ser lo más oportuno para mediar entre las urgencias económicas y no desarmar el once titular que viene planteando Troglio.
Lo que no puede hacer Gimnasia a mediados de esta temporada que determinará su futuro deportivo es desprenderse de valores fundamentales que son del Club, como Monetti, Mussis, García, Miloc o los lesionados Meza e Ignacio Fernández. Parece una misión simple pero la dirigencia tendrá que garantizar el cumplimiento y futuras
mejorías contractuales para sostener el armado de un equipo que empezará a refozarse con lo que tiene en casa.
Seguramente Troglio tratará de convencer a la comisión con la llegada de un delantero que acompañe a Pereyra, y buscará un éxito mayor al conseguido el semestre pasado. No puede, Gimnasia, mantener sus refuerzos en un banco de suplentes. No puede cuidar el peso con los flojos rendimientos de Borghello o Rodríguez, quien ya rescindió su contrato.
Es así que cuidar el bolsillo y mantener la estructura deberá ser el objetivo antes del regreso al trabajo en enero. Si se necesitan goles, habrá que buscar goles y no apuestas irrisorias o desconocidas en un mercado tramposo acostumbrado a traer más problemas que soluciones.
German Verne