Fútbol
15/11/2013
A LEVANTAR CABEZA
Troglio debe mantener el libreto y recuperar terreno. Si no lo hace a tiempo, podría cambiar el plano electoral del 30 de noviembre. <b>EDITORIAL</b>
Parece cosa de mandinga, de hechicería, de magia. Pero a Gimnasia siempre lo acecha algún mal que le baja considerablemente los ánimos. Cuando el Lobo está en la cresta de la ola, cuando todo parece encaminarse hacia un futuro promisorio y en paz, algo pasa. Siempre pasa. Y hoy pasa que a Gimnasia le hacen goles tan fácilmente que causa asombro.
Sin embargo, los errores propios no se pueden –ni se deben– obviar. El equipo de Pedro se está acostumbrando al despilfarro de puntos más por impericias suyas que por virtudes ajenas. Lo venimos diciendo desde hace algunas semanas: de cada tres centros a la olla, a Gimnasia lo embocan en dos. Y no hay fórmula ni remedio para contrarrestarlo, porque la situación se repite fecha tras fecha y el campeonato se va evaporando.
A no confundirse: Gimnasia no juega mal. Incluso suele ser claro dominador de los encuentros, gestando juego, jugando por abajo, abriendo la cancha y manejando la pelota con notable sobriedad.
Sucede que, si hace unos meses el fuerte de este equipo era la labor defensiva y quedaba en deuda en la elaboración de juego, hoy la ecuación se ha invertido. Y si sumamos que el Lobo ya no cuenta con un nueve de área bien definido que haga lo que los nueves de área tienen que hacer (empujarla hacia la red contraria), se vislumbra una particularidad que pide a gritos ser corregida: el Lobo genera riesgo pero carece de la puntada final.
Pedro Troglio deberá hallar soluciones en la inmediatez. Porque si el objetivo de los 25 puntos ayer estaba a la vuelta de la esquina, ahora asoma entre signos de interrogación. El DT, que aclaró que nunca pensó en abandonar el barco (los rumores sólo fueron eso: rumores; y como tales, tendenciosos), sabe que cuenta con el apoyo de toda la masa gimnasista.
Son tiempos de resoluciones y mucha importancia. Si esta secuencia de resultados adversos no se endereza a tiempo, podría jugar en contra de las ambiciones del oficialismo de cara al próximo 30 de noviembre, cuando los socios triperos se harán oír en las urnas.
El tiempo apremia y ya no hay márgenes donde puedan alojarse más errores. No esos errores infantiles que a Gimnasia le están costando caro. Levantar la cabeza esta tarde y reacomodarse en el plano futbolístico (el eslabón más importante para los socios) es una premisa urgente. Porque en pocas semanas, cuando los destinos del Club se debatan en las urnas, ya no habrá lugar para indulgencias.
Letra G
Sin embargo, los errores propios no se pueden –ni se deben– obviar. El equipo de Pedro se está acostumbrando al despilfarro de puntos más por impericias suyas que por virtudes ajenas. Lo venimos diciendo desde hace algunas semanas: de cada tres centros a la olla, a Gimnasia lo embocan en dos. Y no hay fórmula ni remedio para contrarrestarlo, porque la situación se repite fecha tras fecha y el campeonato se va evaporando.
A no confundirse: Gimnasia no juega mal. Incluso suele ser claro dominador de los encuentros, gestando juego, jugando por abajo, abriendo la cancha y manejando la pelota con notable sobriedad.
Sucede que, si hace unos meses el fuerte de este equipo era la labor defensiva y quedaba en deuda en la elaboración de juego, hoy la ecuación se ha invertido. Y si sumamos que el Lobo ya no cuenta con un nueve de área bien definido que haga lo que los nueves de área tienen que hacer (empujarla hacia la red contraria), se vislumbra una particularidad que pide a gritos ser corregida: el Lobo genera riesgo pero carece de la puntada final.
Pedro Troglio deberá hallar soluciones en la inmediatez. Porque si el objetivo de los 25 puntos ayer estaba a la vuelta de la esquina, ahora asoma entre signos de interrogación. El DT, que aclaró que nunca pensó en abandonar el barco (los rumores sólo fueron eso: rumores; y como tales, tendenciosos), sabe que cuenta con el apoyo de toda la masa gimnasista.
Son tiempos de resoluciones y mucha importancia. Si esta secuencia de resultados adversos no se endereza a tiempo, podría jugar en contra de las ambiciones del oficialismo de cara al próximo 30 de noviembre, cuando los socios triperos se harán oír en las urnas.
El tiempo apremia y ya no hay márgenes donde puedan alojarse más errores. No esos errores infantiles que a Gimnasia le están costando caro. Levantar la cabeza esta tarde y reacomodarse en el plano futbolístico (el eslabón más importante para los socios) es una premisa urgente. Porque en pocas semanas, cuando los destinos del Club se debatan en las urnas, ya no habrá lugar para indulgencias.
Letra G