Fútbol
20/09/2013
<big>JUEGUEN CON EL CORAZÓN</big>
Gimnasia afrontará un partido de suma importancia: un choque que no se da hace dos años, y el Lobo tiene hambre de revancha. No importan los estilos ni las formas: en este tipo de partidos la única consigna es jugar con el corazón. El equipo de Troglio sabe acerca de eso y por eso la confianza es plena de cara al domingo. <b>OPINIÓN</b>
En menos de una semana Gimnasia protagonizará una nueva edición del duelo más esperado en La Plata. El Clásico será en el reducto situado en 25 y 32, escenario maléfico para el Lobo en cuando a partidos de este tipo respecta: allí Gimnasia cosechó meras derrotas y sólo dos empates. Un estadística fría, calamitosa, y que no encuentra explicación alguna que se aferre a lo razonable.
El Lobo perdió de todas las formas posibles ante su histórico rival actuando en el mal llamado “Estadio Único” –ya sea siendo local o visitante. Y, vaya sorpresa, la ecuación se invierte en el Bosque: no es casualidad que el único partido en el que Gimnasia se impuso en un Clásico en los últimos ocho años se haya jugado en 60 y 118.
Llámelo como quiera: aviso, advertencia, llamado de atención. Cualquier definición calza a la perfección para referenciar que en el partido de vuelta, es decir, en el Torneo Final a desarrollarse en la primera parte del 2014, el Lobo deberá resguardar su única localía. Y no por una cuestión exclusivamente deportiva y resultadista, sino por un tema ya conocido por la amplia mayoría de los gimnasistas: la protección del patrimonio, valores, identidad y territorialidad del Club.
Gimnasia es Bosque; el Lobo es Bosque; la gente es Bosque. No existe otra opción que no sea salvaguardar lo propio si se quiere arribar a las puertas del éxito. Pregúntese a las entidades modelo del Fútbol actual.
En el choque el próximo domingo habrá muchísimo en juego. Primero, porque Gimnasia deberá continuar con la idea de sumar para potenciar sus posibilidades de concretar el objetivo inicial, que es quedarse en Primera División. Segundo, porque se trata de un duelo histórico que se volverá a disputar luego de dos años y moneda. Tercero, porque una victoria desencadenaría un envión anímico fundamental para lo que va a quedar de campeonato. Y cuarto (el más importante y elemental), porque se trata del rival de toda la vida y hay que ganar como sea. No hay excusas ni objeciones: Pedro Troglio, responsable mayor de los andares del equipo, tendrá que diagramar con suma inteligencia un juego de alto riesgo que carecerá de márgenes para el error.
Es por eso que en estos pocos días previos, todo Gimnasia deberá poner el ojo en el próximo domingo y sumergirse en la máxima concentración. Apelar a la cara de perro: pensar en el rival como si se tratara del peor enemigo de todos los tiempos (de hecho, lo es). Estudiarlo con suma atención, desearle la peor de las suertes y, sobre todas las cosas, no guardarle ningún tipo de piedad. Ni la más mínima piedad. Todo intento futbolístico del rival del domingo debe ser desbaratado y aniquilado rápidamente.
Que Gimnasia juegue con el corazón. Si puede lograr eso, entonces no hay posibilidades de un mal resultado. Con el corazón alcanza para enmudecer a una tribuna que presentará únicamente los colores de ellos. Ganarles, humillarlos y vapulearlos. Después, en el 2014, que vengan al Bosque. Cuando quieran.
Agustín Colianni
El Lobo perdió de todas las formas posibles ante su histórico rival actuando en el mal llamado “Estadio Único” –ya sea siendo local o visitante. Y, vaya sorpresa, la ecuación se invierte en el Bosque: no es casualidad que el único partido en el que Gimnasia se impuso en un Clásico en los últimos ocho años se haya jugado en 60 y 118.
Llámelo como quiera: aviso, advertencia, llamado de atención. Cualquier definición calza a la perfección para referenciar que en el partido de vuelta, es decir, en el Torneo Final a desarrollarse en la primera parte del 2014, el Lobo deberá resguardar su única localía. Y no por una cuestión exclusivamente deportiva y resultadista, sino por un tema ya conocido por la amplia mayoría de los gimnasistas: la protección del patrimonio, valores, identidad y territorialidad del Club.
Gimnasia es Bosque; el Lobo es Bosque; la gente es Bosque. No existe otra opción que no sea salvaguardar lo propio si se quiere arribar a las puertas del éxito. Pregúntese a las entidades modelo del Fútbol actual.
En el choque el próximo domingo habrá muchísimo en juego. Primero, porque Gimnasia deberá continuar con la idea de sumar para potenciar sus posibilidades de concretar el objetivo inicial, que es quedarse en Primera División. Segundo, porque se trata de un duelo histórico que se volverá a disputar luego de dos años y moneda. Tercero, porque una victoria desencadenaría un envión anímico fundamental para lo que va a quedar de campeonato. Y cuarto (el más importante y elemental), porque se trata del rival de toda la vida y hay que ganar como sea. No hay excusas ni objeciones: Pedro Troglio, responsable mayor de los andares del equipo, tendrá que diagramar con suma inteligencia un juego de alto riesgo que carecerá de márgenes para el error.
Es por eso que en estos pocos días previos, todo Gimnasia deberá poner el ojo en el próximo domingo y sumergirse en la máxima concentración. Apelar a la cara de perro: pensar en el rival como si se tratara del peor enemigo de todos los tiempos (de hecho, lo es). Estudiarlo con suma atención, desearle la peor de las suertes y, sobre todas las cosas, no guardarle ningún tipo de piedad. Ni la más mínima piedad. Todo intento futbolístico del rival del domingo debe ser desbaratado y aniquilado rápidamente.
Que Gimnasia juegue con el corazón. Si puede lograr eso, entonces no hay posibilidades de un mal resultado. Con el corazón alcanza para enmudecer a una tribuna que presentará únicamente los colores de ellos. Ganarles, humillarlos y vapulearlos. Después, en el 2014, que vengan al Bosque. Cuando quieran.
Agustín Colianni