Fútbol
05/09/2013
<big>UNA CANCHA SIEMPRE COMPLICADA</big>
El estadio de Rafaela no solo le resulta difícil a Gimnasia por su corta pero fatídica historia en ese reducto, sino al resto de los equipos por las dimensiones acotadas de ese terreno de juego. El Lobo no solo que siempre perdió allí, sino que tampoco ha marcado goles, pero como dijo Troglio en la semana, “las estadísticas están para romperse”. <b>OPINIÓN.</b>
El “Nuevo Monumental” ha sido siempre un estadio complicado por varios factores, uno de ellos, por lo que le tocó vivir a Gimnasia en la historia reciente y definitiva para su permanencia en el norte de la provincia de Santa Fe. En Rafaela, el Lobo no solo perdió todos los partidos que jugó, sino que tampoco pudo anotar goles. En el Apertura 2003, cayó 4-0 sin atenuantes cuando al equipo lo dirigía Mario Gómez con los goles de Villa, Del Bono y Di Lorenzo.
Pero las crónicas más frescas, dicen que ese estadio fue desconcertante para el club. Gimnasia jugó dos Promociones para mantener la categoría, ambas fueron derrotas y terminó contra la espada y la pared. En 2009 con Leonardo Madelón como entrenador, perdió 3-0 (goles de Aldo Visconti) y en 2010 con Diego Cocca como DT cayó 1-0 (tanto de Alexis Blanco). Así se vislumbra un reducto que, pese a haber pasado varios años, sigue siendo complejo.
También, Rafaela se hace “fuerte” en condición de local gracias a las dimensiones de su terreno de juego (97 x 62 metros), con diferencias muy acotadas en relación al Bosque o a otros campos del fútbol argentino. Esto lo aprovecha de la mejor manera, siendo el equipo de Burruchaga el que conoce al más no poder su cancha y entendiendo que cualquier pelotazo es una situación de gol. En la “Perla del Oeste”, en el último año, la Crema ganó mas de lo que perdió (triunfó en nueve partidos anotando 22 goles), demostrando así lo dicho anteriormente; se pueden dar situaciones en cualquier momento.
Pero Gimnasia, conoce lo que es jugar en distintas canchas del país gracias a todo su periplo en la B Nacional, y el partido ante Olimpo en Bahía Blanca es un claro ejemplo de esto. Cancha chica, donde el equipo de Troglio supo dominar de entrada al rival, manejar los hilos del partido y ganarlo con contundencia y por goleada. Cuando Echenique pite el sábado, todo lo dicho anteriormente quizá quede en el olvido, porque como dijo Pedro durante la semana en Estancia Chica, “las estadísticas están para romperse”. Y es cierto.
Juan Ignacio Varano
Pero las crónicas más frescas, dicen que ese estadio fue desconcertante para el club. Gimnasia jugó dos Promociones para mantener la categoría, ambas fueron derrotas y terminó contra la espada y la pared. En 2009 con Leonardo Madelón como entrenador, perdió 3-0 (goles de Aldo Visconti) y en 2010 con Diego Cocca como DT cayó 1-0 (tanto de Alexis Blanco). Así se vislumbra un reducto que, pese a haber pasado varios años, sigue siendo complejo.
También, Rafaela se hace “fuerte” en condición de local gracias a las dimensiones de su terreno de juego (97 x 62 metros), con diferencias muy acotadas en relación al Bosque o a otros campos del fútbol argentino. Esto lo aprovecha de la mejor manera, siendo el equipo de Burruchaga el que conoce al más no poder su cancha y entendiendo que cualquier pelotazo es una situación de gol. En la “Perla del Oeste”, en el último año, la Crema ganó mas de lo que perdió (triunfó en nueve partidos anotando 22 goles), demostrando así lo dicho anteriormente; se pueden dar situaciones en cualquier momento.
Pero Gimnasia, conoce lo que es jugar en distintas canchas del país gracias a todo su periplo en la B Nacional, y el partido ante Olimpo en Bahía Blanca es un claro ejemplo de esto. Cancha chica, donde el equipo de Troglio supo dominar de entrada al rival, manejar los hilos del partido y ganarlo con contundencia y por goleada. Cuando Echenique pite el sábado, todo lo dicho anteriormente quizá quede en el olvido, porque como dijo Pedro durante la semana en Estancia Chica, “las estadísticas están para romperse”. Y es cierto.
Juan Ignacio Varano