Fútbol

NO HABRÁ REPROCHES

Troglio se quedará hasta que termine el campeonato. Consumado o no el ascenso tendrá un merecido reconocimiento. Editorial.

El hipotético caso de que Pedro se aleje de Gimnasia en junio, con el objetivo cumplido o no, podría devenir en grandes dolores de cabeza. Por una cuestión simple y que está a la vista: éste es su equipo. Lo armó pieza por pieza, lo pensó, le dio forma, lo corrigió, lo consolidó. Resulta una tarea ardua y desgastante pensar un escenario posible donde este plantel se encuentre bajo las órdenes de otro DT.

Pedro llegó a Gimnasia cuando Gimnasia necesitaba a Pedro; cuando nadie quería reparar el barco para volver a zarpar, cuando las papas ardían, cuando lo más fácil hubiera sido mirar para otro lado y hacerse el sota. Y la parada no fue fácil, claro que no lo fue. Pedro hizo malabares para hallar el equipo ideal, ese que hoy proporciona caudales y caudales de confianza entre los hinchas triperos.

Y en el medio hubo de todo: críticas, fastidios, peleas, tensión. Si hasta hubo quienes pusieron en tela de juicio las capacidades de este entrenador para sacar al Lobo de su agujero. Nobleza obliga, desde Letra G hicimos nuestra parte: en más de una ocasión nos disgustamos con algunas decisiones que Pedro tomaba durante –o fuera de– los partidos. Emitimos críticas con el respeto de siempre; críticas constructivas, y hasta a veces se nos iba la mano porque nos desesperaba ver que el equipo no reaccionaba. Es que esto es fútbol, un cúmulo incomprensible de vaivenes indescifrables: lo que va, como va, viene.

Después de tanto camino, Pedro encontró lo que buscaba, producto de la perseverancia, el trabajo, la humildad y, por qué no, el perfil bajo. Y hoy Gimnasia es un equipo consolidado que, si no se sale del libreto fabricado por este entrenador, tiene el ascenso a la vuelta de la esquina.

Si el Lobo asciende o no se sabrá en algunas semanas. Pero hay algo que está claro: Gimnasia debe ofrecerle a Troglio la opción de continuar. Con los ojos cerrados, sin preguntas ni trabas, sin negociaciones absurdas. Es decir: que la decisión esté en Troglio y en nadie más.

Los rumores que ciertas voces sembraron la semana pasada –a saber: que la gente del seleccionado Sub 20 sondeará a Pedro para que se haga cargo del equipo argentino– son solamente eso: rumores. Y como tales, a Gimnasia deben entrarle por un oído y salirle por el otro. Si esos rumores resultaran ciertos, la decisión, entonces, la tendrá Pedro. Él sabrá más que nadie qué será lo mejor para su futuro. Es una obviedad pero vale mencionarlo: Pedro merece estar en Gimnasia, en el seleccionado Sub 20 y mucho más. Y si decide marcharse en junio, con el objetivo cumplido o no, no habrá reproches ni mucho menos; sólo habrá palabras de agradecimiento. Y un viejo canto de cabecera: ¡Pedro, Pedro!





Letra G