Fútbol
01/04/2013
<big>DOCUMENTO NACIONAL DE IDENTIDAD FUTBOLÍSTICA</big>
Pedro Troglio encabeza un proyecto que comienza a dar resultados. El Lobo marca diferencias y se puso, por primera vez desde su descenso al Nacional B, la ropa de sólido candidato. La gente se ilusiona y la mesa está servida para la juerga. <b>OPINIÓN</b>
Un equipo que juega bien es aquel que sabe de antemano lo que debe hacer dentro de la cancha y, en consecuencia, puede llevarlo adelante. El histórico y polémico debate del “buen fútbol” no aporta más que discusiones interminables acerca de un tema neurálgico en las conversaciones de los hinchas. Por supuesto que hay lugar para evaluar la efectividad de un esquema y los medios para conseguir resultados, pero lo que no debe ponerse en tela de juicio es analizar si verdaderamente un equipo cumple o no con lo que quiere. Cumplir no significa ganar, sino mantener con el paso de las fechas la solidez de su propuesta.
Hoy Gimnasia es un buen equipo porque sabe a dónde va y puede demostrarlo. No hay que olvidar el comienzo de Pedro allá por 2011: sacó el 63,3 por ciento de los puntos hasta el final de la primera rueda. Sin embargo, era real que faltaban cosas, que habían desconexiones, que el éxito se sustentaba en un envión anímico que podía erosionarse. Y así fue, la meseta cambió la mano y quedó sumergido en una distancia enorme entre la idea de Troglio y el juego del equipo.
Desde los números, el campeonato comenzó muy bien en 2012 (25 puntos en las primeras 12 presentaciones) pero el Lobo terminaba imponiéndose por el peso propio de su nombre en la categoría. Existían mejorías porque el sistema defensivo captó la lógica del entrenador, aunque faltó imprimir más agresividad a un ataque intermitente. Sufrió horrores a fines del año pasado: no había gol (3 tantos en los últimos 6 partidos), no generaba llegadas y Monetti junto a los cuatro del fondo salvaron la ropa en más de una ocasión.
El inicio de este año, pone en primera plana la regularidad de todas las líneas y el ejercicio de una idea (discusión al margen) que se lleva a la práctica. Más allá de los refuerzos, el equipo creció en su identidad y, obviamente, los buenos resultados son posibles. En este punto decide focalizar Pedro Troglio cuando afirma con criterio: “hoy tenemos un DNI, vos venís a verlo y sabés a lo que juega”.
Sin ir muy lejos los puntos perdidos en estos meses dejaron la imagen de un buen rendimiento. Tanto la derrota en Junín como el empate en el Bosque con Atlético, evidenciaron la supremacía de un elenco albiazul que no tuvo suerte y superó a sus rivales.
En este “documento nacional de identidad futbolística” que tanto remarca el entrenador y el mismo plantel, radica la importancia de los campeonatos largos donde es posible consolidar un trabajo y armar procesos que permitan buscar variantes. Puede gustar o no la propuesta pero juega bien porque hace lo que dice. Confía en sus medios y los lleva a la práctica con armas válidas y a la altura de la competencia.
Gimnasia, por idea y mérito de sus jugadores, es definitivamente producto del tiempo. Pase lo que pase, este compendio de 27 fechas es parte de un proyecto que tiene fortalezas y debilidades, aunque mantiene firme el resultado de sus convicciones.
Germán Verne
Hoy Gimnasia es un buen equipo porque sabe a dónde va y puede demostrarlo. No hay que olvidar el comienzo de Pedro allá por 2011: sacó el 63,3 por ciento de los puntos hasta el final de la primera rueda. Sin embargo, era real que faltaban cosas, que habían desconexiones, que el éxito se sustentaba en un envión anímico que podía erosionarse. Y así fue, la meseta cambió la mano y quedó sumergido en una distancia enorme entre la idea de Troglio y el juego del equipo.
Desde los números, el campeonato comenzó muy bien en 2012 (25 puntos en las primeras 12 presentaciones) pero el Lobo terminaba imponiéndose por el peso propio de su nombre en la categoría. Existían mejorías porque el sistema defensivo captó la lógica del entrenador, aunque faltó imprimir más agresividad a un ataque intermitente. Sufrió horrores a fines del año pasado: no había gol (3 tantos en los últimos 6 partidos), no generaba llegadas y Monetti junto a los cuatro del fondo salvaron la ropa en más de una ocasión.
El inicio de este año, pone en primera plana la regularidad de todas las líneas y el ejercicio de una idea (discusión al margen) que se lleva a la práctica. Más allá de los refuerzos, el equipo creció en su identidad y, obviamente, los buenos resultados son posibles. En este punto decide focalizar Pedro Troglio cuando afirma con criterio: “hoy tenemos un DNI, vos venís a verlo y sabés a lo que juega”.
Sin ir muy lejos los puntos perdidos en estos meses dejaron la imagen de un buen rendimiento. Tanto la derrota en Junín como el empate en el Bosque con Atlético, evidenciaron la supremacía de un elenco albiazul que no tuvo suerte y superó a sus rivales.
En este “documento nacional de identidad futbolística” que tanto remarca el entrenador y el mismo plantel, radica la importancia de los campeonatos largos donde es posible consolidar un trabajo y armar procesos que permitan buscar variantes. Puede gustar o no la propuesta pero juega bien porque hace lo que dice. Confía en sus medios y los lleva a la práctica con armas válidas y a la altura de la competencia.
Gimnasia, por idea y mérito de sus jugadores, es definitivamente producto del tiempo. Pase lo que pase, este compendio de 27 fechas es parte de un proyecto que tiene fortalezas y debilidades, aunque mantiene firme el resultado de sus convicciones.
Germán Verne