Fútbol

EL CAMINO CORRECTO

Gimnasia hizo casi todo bien en Junín pero le faltó el gol, un problema que arrastra del campeonato pasado. <b>ANÁLISIS</b>

Gimnasia hizo casi todo bien en Junín pero le faltó el gol, un problema que arrastra del campeonato pasado y que aún no puede resolver. Sin embargo, la imagen del equipo fue otra. Agresivo cuando era necesario y compacto cuando las acciones de juego así lo requerían. Capaz de manejar la pelota y generar acciones de riesgos y firme a la hora de recibir los contrataques del rival.

El camino es el correcto, aunque el objetivo aún no aparezca. Los volantes multifacéticos respondieron con actitud y deparpajo. Nacho Férnandez fue la manija del equipo, con fútbol y gran despliegue físico, mientras que Maxi Meza demostró carácter y predisposición para colaborar con el equipo. Por su parte, García pareció volver al nivel de sus primeros partidos en primera, aunque tuvo algunas imperfecciones en el regreso y Pouso fue el mismo, seguro y criterioso como siempre el uruguayo. La defensa, sin cambios con respecto al semestre anterior, se mostró firme y con algunos desajustes a corregir.

Faltó el gol, claro, que es lo que marca la diferencia. No es justo decir que los delanteros jugaron mal, al menos mientras el partido era partido. Niell sigue siendo el mismo petiso inquieto y persistente de antes y Pereyra, demasiado intermitente, mantiene un coqueteo permanente con el arco rival que lo convierte en el jugador más peligroso de Gimnasia. Pero nadie hace los goles. Y hacerlos es fabricarlos, no solo empujar la pelota al fondo de la red. Buscarse el espacio y pegarle al arco, ubicarse en el area en el momento justo, estar “ahí” cuando el equipo lo necesita. El juego está y se vio claramanete en Junín. Gimnasia es más que muchos e igual o un poco menos que los que sacaron chapa.

Con sacrificio, el Lobo puede lograr el ascenso en un torneo donde nadie ha mostrado grandes virtudes. Todos pierden y ganan, todos cometen errores y se muestran vulnerables. Junín es el comienzo de un camino largo. Es un tropiezo con sabor amargo pero rescatable. Es una caída de pie, que permite pensar en un futuro futbolístico mucho mejor. Incluso superando la imagen del Lobo que arrancó este torneo el año pasado siendo candidatazo. El desafío a partir de ahora, será capitalizar en resultados todo lo bueno que se vio en el juego y esa no es una tarea tan difícil cuando se tiene con qué.




Alejandro De Angelis