Fútbol
09/12/2012
EL CORAZÓN ESTÁ LATIENDO
Se celebra el Día Mundial del hincha del Lobo. Gimnasia está vivo y hay que avanzar para poner al Club de pie. Editorial de Revista <b>Letra G 143</b>.
Cada 10 de diciembre se celebra en todas partes el Día Mundial del hincha de Gimnasia. En ese marco, sentimos la necesidad y casi la obligación de intentar de entender y transmitir qué percepción tenemos de los triperos y dónde nos encuentra esa fecha en cada año.
Y esto de hablar de uno mismo, de los hinchas del Lobo, no lo hacemos porque consideramos que estamos situados en algún pedestal que nos diferencie del resto y nos permita describir o diagnosticar el estado de los hinchas desde algún lugar de privilegio, sino que simplemente, nos parece un momento en común, en el que se puede plantear un punto de vista y dejarlo sobre la mesa para problematizarlo, para pulirlo y para pensar la forma de ser mejores personas...mejores hinchas...
Con esa intención doble de saludar a esta raza única por todo el esfuerzo que ha hecho en favor de Gimnasia durante el año que se va y por otro lado, por todos lo proyectos y buenas intenciones que se están proyectando para el año que se viene, es que hoy saludamos a los hinchas, motores exclusivos de esta humilde iniciativa que ya está llegando a los ocho años de vida.
Y acá nos encuentra la vida, entre el entusiasmo de una buena campaña en el plano futbolístico y ese impacto con la realidad que nos deposita en que estamos en el descenso y que no nos sobra nada.
En términos institucionales, el Lobo sigue penando individualismos, constituyéndose como el lugar ideal para que hombres mediocres compitan para ver quién queda grabado más a fondo en la historia del Club y viendo cómo de a poco todos van quedando allí, pero no por sus logros sino por los desastres que fueron haciendo con una institución que supo ser la honradez por antonomasia.
Gimnasia hoy es eso. Y por allí deambulan los socios e hinchas. Un día todo es una canto al optimismo y las buenas intenciones y al día siguiente todo se desmorona y en el horizonte de ve desolación e incertidumbre. Son pocas las cosas que quedan en esas bases sólidas de las que siempre hablamos, que trascienden dirigencias y que se transforman en patrimonio del Club.
Disculpen la crudeza, pero no vamos a destilar frases hechas ni falsos pronósticos desmesuradamente alentadores. El Lobo no transita cerca del fin del mundo pero tampoco está viviendo un momento de plenitud. Entonces es necesario situarnos en un lugar, decir las cosas y a partir de ello trabajar en consecuencia par mejorarlas.
Por estos días muchos hablaron del campeón del fútbol argentino y desearon públicamente que Gimnasia se parezca en alguna medida a él. No está mal, obviamente, porque siempre es bueno tener un modelo para seguir. Pero hoy Gimnasia está tan lejos de esa realidad que tal vez la comparación se pierde en la nada misma. Es decir, no podemos pretender ser Vélez cuando no existe consenso en ningún aspecto dentro del Club, cuando no se apoyan proyectos favorables por venir de personas que no son afines a la dirigencia, cuando se toma como la principal fuente de generación de recursos el aporte de los socios, cuando las asambleas son concurridas sólo cuando el fútbol anda mal, entre otras tantas cuestiones.
Ojalá algún día tengamos aspectos parecidos al campeón; pero por ahora, conformémonos con recuperar nuestro nombre, con ser Gimnasia, puro y por sobre todas las cosas. Por recuperar valores, diálogos, consensos, confianza, transparencia, acercamientos, popularidad...
Gimnasia siempre va a estar vivo porque su gente está viva. Aprovechemos ese capital incomparable para poner avanzar y poner al Club de pie de una vez por todas.
Felicidades triperos.
LETRA G
Y esto de hablar de uno mismo, de los hinchas del Lobo, no lo hacemos porque consideramos que estamos situados en algún pedestal que nos diferencie del resto y nos permita describir o diagnosticar el estado de los hinchas desde algún lugar de privilegio, sino que simplemente, nos parece un momento en común, en el que se puede plantear un punto de vista y dejarlo sobre la mesa para problematizarlo, para pulirlo y para pensar la forma de ser mejores personas...mejores hinchas...
Con esa intención doble de saludar a esta raza única por todo el esfuerzo que ha hecho en favor de Gimnasia durante el año que se va y por otro lado, por todos lo proyectos y buenas intenciones que se están proyectando para el año que se viene, es que hoy saludamos a los hinchas, motores exclusivos de esta humilde iniciativa que ya está llegando a los ocho años de vida.
Y acá nos encuentra la vida, entre el entusiasmo de una buena campaña en el plano futbolístico y ese impacto con la realidad que nos deposita en que estamos en el descenso y que no nos sobra nada.
En términos institucionales, el Lobo sigue penando individualismos, constituyéndose como el lugar ideal para que hombres mediocres compitan para ver quién queda grabado más a fondo en la historia del Club y viendo cómo de a poco todos van quedando allí, pero no por sus logros sino por los desastres que fueron haciendo con una institución que supo ser la honradez por antonomasia.
Gimnasia hoy es eso. Y por allí deambulan los socios e hinchas. Un día todo es una canto al optimismo y las buenas intenciones y al día siguiente todo se desmorona y en el horizonte de ve desolación e incertidumbre. Son pocas las cosas que quedan en esas bases sólidas de las que siempre hablamos, que trascienden dirigencias y que se transforman en patrimonio del Club.
Disculpen la crudeza, pero no vamos a destilar frases hechas ni falsos pronósticos desmesuradamente alentadores. El Lobo no transita cerca del fin del mundo pero tampoco está viviendo un momento de plenitud. Entonces es necesario situarnos en un lugar, decir las cosas y a partir de ello trabajar en consecuencia par mejorarlas.
Por estos días muchos hablaron del campeón del fútbol argentino y desearon públicamente que Gimnasia se parezca en alguna medida a él. No está mal, obviamente, porque siempre es bueno tener un modelo para seguir. Pero hoy Gimnasia está tan lejos de esa realidad que tal vez la comparación se pierde en la nada misma. Es decir, no podemos pretender ser Vélez cuando no existe consenso en ningún aspecto dentro del Club, cuando no se apoyan proyectos favorables por venir de personas que no son afines a la dirigencia, cuando se toma como la principal fuente de generación de recursos el aporte de los socios, cuando las asambleas son concurridas sólo cuando el fútbol anda mal, entre otras tantas cuestiones.
Ojalá algún día tengamos aspectos parecidos al campeón; pero por ahora, conformémonos con recuperar nuestro nombre, con ser Gimnasia, puro y por sobre todas las cosas. Por recuperar valores, diálogos, consensos, confianza, transparencia, acercamientos, popularidad...
Gimnasia siempre va a estar vivo porque su gente está viva. Aprovechemos ese capital incomparable para poner avanzar y poner al Club de pie de una vez por todas.
Felicidades triperos.
LETRA G