Fútbol

EL PLACER DE HABLAR POR HABLAR

¿Cómo tratan los medios el tema de la localía en el Bosque? Nota de Ariel Fridman publicada en Revista LetraG 131. <i><b>OPINIÓN</b></i>

La semana pasada, el periodista Chavo Fucks, hizo referencia en el programa que conduce de Radio Provincia, a una situación desagradable e indeseada, vinculada a una agresión que sufrió cuando fue a comentar un partido a la cancha de Rosario Central en el Gigante de Arroyito.

Durante el relato, como para complementar su idea agregó que “hay canchas en las que no se puede jugar” y rápidamente continuó con su discurso involucrando a Gimnasia al sostener que el Bosque es una de las canchas en las que no deberían jugarse partidos.

El Chavo agregó que en el Bosque falta seguridad y que hay riesgos para los periodistas. Además, dijo que la prensa se mezcla con la gente, que palcos están muy expuestos y otras cuestiones que deberían determinar que el equipo tripero juegue en otro lado.

Y aquí surgen dos cuestiones. Por un lado la información objetiva que demuestra lo contrario, que sí puede Gimnasia utilizar su estadio. Y por otro lado, la inmediata comparación que se debe hacer con otros estadios del fútbol argentino y fundamentalmente del ascenso, en los que se viven situaciones realmente riesgosas, con el agravante de que sobre ellas son pocas o nulas las medidas que se toman.

Pero nos vamos a referir sobre la primera cuestión. La gente de Gimnasia ha demostrado desde hace años en numerosas situaciones que sí se puede jugar en 60 y 118. Después de aquel confuso y sugerente episodio frente a Newell´s en 2005, que le costara al Club la suspensión del Estadio por tiempo indeterminado, el Lobo ha jugado una inmensa cantidad de partidos en los que no se ha registrado ningún tipo de incidentes.

Esta conducta ejemplar no puede adjudicarse a una casualidad o a partidos intrascendentes: en su cancha Gimnasia enfrentó la primera Promoción con Rafaela, en la que venía perdiendo 3 a 0 en la ida y en la que a falta de dos minutos, el equipo ganaba sólo 1 a 0 perdiendo virtualmente la categoría. Y allí no ocurrió nada.

Luego, también disputó un clásico que sólo albergó público local, pero en el que tampoco se registraron incidentes de ningún tipo y más tarde afrontó una segunda Promoción, también con Rafaela, en la que venía de perder 1 a 0 en Santa Fe.

Durante esos campeonatos disputó partidos dramáticos, afrontó resultados muy adversos, perdió puntos sobre la hora de manera insólita y nunca se registró ni un solo incidente, ni con la prensa, ni con ninguno de los actores de los que participaron del espectáculo. De hecho la institución fue distinguida por el Colegio de Árbitros por ser la que mejor atención le brinda a los jueces.

Previo al descenso, el Lobo empató con Boca un partido increíble por 2 a 2 (ganaba Gimnasia 2 a 0), convirtiendo el Xeneize en el último instante del partido. Allí tampoco hubo ninguna reacción violenta. Finalmente en el Bosque no pudo revertir el resultado adverso con San Martín de San Juan, decretando el descenso, en un marco de aplausos generalizados por el esfuerzo del equipo.

La gente de Gimnasia fue advertida y sabe que las autoridades son más celosas con el Lobo que con otros equipos. Los hinchas se comportan adecuadamente a sabiendas de que ante cualquier situación indeseada pierde su localía para trasladarse al estadio Ciudad de La Plata, donde sí se han registrados numerosos incidente con periodistas, con árbitros, con jugadores, con dirigentes y con hinchas, y nadie dijo nada.

No es contra el Chavo la nota. Es contra el discurso “aterrador” de que “acá no se puede jugar”.

Los socios de Gimnasia hacen un gran esfuerzo para mantener a su equipo en 60 y 118 y no se puede permitir que cualquier periodista desprestigie y difunda un comentario inexacto que perjudique los valores, la identidad y desestime el gran trabajo que se hace día a día para no perder lo poco que nos dejaron.

Hay que tener cuidado, ser medido y preciso y fundamentalmente, sostener con argumentos sólidos algunas ideas que de reafirmarlas pueden desgastar y perjudicar al Club.


Ariel Fridman