Fútbol
03/05/2012
LA TERCERA POSICIÓN
Gimnasia encaró el ascenso sin un proyecto definido y hoy debe pagar las consecuencias. Nota publicada en la Revista Letra G 129.
Cuando Gimnasia confirmó su descenso, enseguida, desde distintos ámbitos, se empezaron a diagramar diferentes caminos para abordar en torno a la reconstrucción de una institución desmoronada. A la luz de los resultados, el camino de la “tercera posición” adoptado por el que optó el Lobo, fue peligrosamente erróneo.
Luego de la revancha con San Martín de San Juan aparecieron los que aseguraban que era imprescindible armar un buen equipo, volver inmediatamente a Primera y evitar el acostumbramiento en la B, cuestión que podría resultar riesgoso y que supuestamente iba en contra de lo que pretendían los hinchas.
Esta postura, además, implicaba dejar de lado el resto de las áreas del Club, la cuestión patrimonial, el resto de las disciplinas y otros aspectos, vinculados al marketing, prensa, comunicación, educación, sociales, entre otras cosas.
Asimismo, entre otros triperos, surgió una postura diferente, con mayor amplitud y sin enfocarse en el fútbol como el único bastión de una institución que por supuesto tiene a este deporte como eje central, pero que a su vez, cuenta con numerosas actividades sociales que le dan vida, incluso a la ciudad de La Plata y no pueden descuidarse.
En este caso, lo que se postulaba, era el armado del equipo con mayoría de juveniles, trayendo refuerzos solamente en los casos que se aseguraba un negocio posterior; fortaleciendo las divisiones juveniles con pruebas, técnicos y auxiliares bien pagos y mejorando la infraestructura en ese sentido.
En caso de avanzar en este aspecto, la urgencia de ascender iba a quedar en un segundo plano, pero se iba a apostar a una estructura sólida, que pusiera de pie a la institución y que en el mediano plazo sí se pudiera apostar a un ascenso en una coyuntura fuerte, con gran participación de los socios y con un plantel valorizado.
Por supuesto que siempre que se hace una apuesta hay riesgos de que las cosas salgan mal. En este caso, el problema fue no haber sido taxativo y contundente con la decisión.
Gimnasia no optó ni por uno ni por otro camino. Se quedó en la mitad, en la nebulosa, en el “ver qué pasa”; y así fue pasando el tiempo que hoy deposita a la institución en una situación complicada, con pocas chances de ascender y con un panorama oscuro en las disciplinas y las finanzas del Club.
De haber tomado la primera decisión debió optarse por la contratación de un técnico con experiencia (Troglio estaba trabajando), con acabada muestra de capacidad para armar un plantel y contratar jugadores. Debió también apostarse a hacer un plan serio de mejoramiento del Estadio y debió apostarse por refuerzos de jerarquía a cualquier precio.
Caso contrario, si se optaba por la segunda posición, debió dejarse a Ortiz y Morant al frente del equipo, ya que ellos eran los que conocían bien a los juveniles y debió apostarse a abrir las puertas del Club, apoyando a cada una de las actividades, mostrando presencia en cada Sede, buscando alternativas para generar recursos y fomentando un proyecto serio de comunicación.
Pero no, Gimnasia volvió a fallar en la toma de decisiones y no eligió ninguno de los dos caminos. Se optó por la peligrosa “tercera posición”, asumiendo muchos riesgos, trayendo refuerzos sin sentido y al mismo tiempo descuidando las disciplinas del Club. Se cometieron muchos errores y a cara o cruz, por presión de los hinchas, se fue en busca de un técnico que asumiera todas las responsabilidades, incluso, las que no le corresponden.
Nada de lo que se dice es fácil, por supuesto; pero seguramente es mucho más sencillo dejar todo por un proyecto que tener que lidiar todos los días con un equilibrio que no responde a las convicciones. El que apuesta a algo puede ganar o perder, pero hizo el intento. El que no se decidió, perdió de entrada.
Ariel Fridman
Luego de la revancha con San Martín de San Juan aparecieron los que aseguraban que era imprescindible armar un buen equipo, volver inmediatamente a Primera y evitar el acostumbramiento en la B, cuestión que podría resultar riesgoso y que supuestamente iba en contra de lo que pretendían los hinchas.
Esta postura, además, implicaba dejar de lado el resto de las áreas del Club, la cuestión patrimonial, el resto de las disciplinas y otros aspectos, vinculados al marketing, prensa, comunicación, educación, sociales, entre otras cosas.
Asimismo, entre otros triperos, surgió una postura diferente, con mayor amplitud y sin enfocarse en el fútbol como el único bastión de una institución que por supuesto tiene a este deporte como eje central, pero que a su vez, cuenta con numerosas actividades sociales que le dan vida, incluso a la ciudad de La Plata y no pueden descuidarse.
En este caso, lo que se postulaba, era el armado del equipo con mayoría de juveniles, trayendo refuerzos solamente en los casos que se aseguraba un negocio posterior; fortaleciendo las divisiones juveniles con pruebas, técnicos y auxiliares bien pagos y mejorando la infraestructura en ese sentido.
En caso de avanzar en este aspecto, la urgencia de ascender iba a quedar en un segundo plano, pero se iba a apostar a una estructura sólida, que pusiera de pie a la institución y que en el mediano plazo sí se pudiera apostar a un ascenso en una coyuntura fuerte, con gran participación de los socios y con un plantel valorizado.
Por supuesto que siempre que se hace una apuesta hay riesgos de que las cosas salgan mal. En este caso, el problema fue no haber sido taxativo y contundente con la decisión.
Gimnasia no optó ni por uno ni por otro camino. Se quedó en la mitad, en la nebulosa, en el “ver qué pasa”; y así fue pasando el tiempo que hoy deposita a la institución en una situación complicada, con pocas chances de ascender y con un panorama oscuro en las disciplinas y las finanzas del Club.
De haber tomado la primera decisión debió optarse por la contratación de un técnico con experiencia (Troglio estaba trabajando), con acabada muestra de capacidad para armar un plantel y contratar jugadores. Debió también apostarse a hacer un plan serio de mejoramiento del Estadio y debió apostarse por refuerzos de jerarquía a cualquier precio.
Caso contrario, si se optaba por la segunda posición, debió dejarse a Ortiz y Morant al frente del equipo, ya que ellos eran los que conocían bien a los juveniles y debió apostarse a abrir las puertas del Club, apoyando a cada una de las actividades, mostrando presencia en cada Sede, buscando alternativas para generar recursos y fomentando un proyecto serio de comunicación.
Pero no, Gimnasia volvió a fallar en la toma de decisiones y no eligió ninguno de los dos caminos. Se optó por la peligrosa “tercera posición”, asumiendo muchos riesgos, trayendo refuerzos sin sentido y al mismo tiempo descuidando las disciplinas del Club. Se cometieron muchos errores y a cara o cruz, por presión de los hinchas, se fue en busca de un técnico que asumiera todas las responsabilidades, incluso, las que no le corresponden.
Nada de lo que se dice es fácil, por supuesto; pero seguramente es mucho más sencillo dejar todo por un proyecto que tener que lidiar todos los días con un equilibrio que no responde a las convicciones. El que apuesta a algo puede ganar o perder, pero hizo el intento. El que no se decidió, perdió de entrada.
Ariel Fridman