Fútbol
07/02/2012
ALGO TIENE QUE CAMBIAR
Ante Aldosivi el resultado no fue el esperado. Gimnasia cometió impericias y perdió la posibilidad de acercarse a los de arriba. <b><i>Análisis</b></i>
La vuelta al ruedo de Gimnasia no fue como esperaban esos 13mil triperos que repletaron la tribuna visitante del José María Minella. Tampoco fue como Troglio lo esperaba. A los tres minutos de juego, casi sin proponérselo, Aldosivi se encontró en ventaja tras un grueso error de Sergio Vittor y el partido tomó un rumbo insospechado.
Al Lobo lo golpearon de entrada y tuvo que ir a buscar el empate por obligación. Pero las armas que presentó Gimnasia fueron escasas: Nicolás Cabrera subiendo en forma constante por la derecha, alguna que otra pincelada de Choy y la entrega de Capurro como armador principal del juego tripero no bastaron para contrarrestar la nula participación de Vizcarra y Vargas. Las malas entregas abusaron en el mediocampo, principalmente en jugadores que, por el puesto que ocupan, deberían ser capaces de dar bien un pase cuando nadie los marca. En quien más se notó fue en Vittor: lo suyo fue para el olvido, o bien para el recuerdo por lo pésimo.
La defensa cumplió. Sin duda que allí la grata sorpresa fue la buena presentación de Damián Macaluso: firme, activo, impasable. Goux lo complementó. ¿La falencia defensiva? Sapetti, que volvió en un 60 por ciento de lo que supo mostrar antes de la lesión y fue reemplazado en el entretiempo por un García que demostró estar en mejor forma. Casco, por su parte, aportó lo suyo, pero está claro que tirado como lateral su potencial ofensivo queda minimizado.
Es cierto que Gimnasia no jugó bien, pero no es menos cierto que mostró maniobras auspiciosas. Porque a la gran tarea de Macaluso se suman las de Pablo De Blasis (fundamental en la remontada del complemento) y la de Franco Mendoza, quien revalidó lo hecho en la pretemporada y le dio el empate al Lobo. A esos tres ejes debe aferrarse Troglio.
El juvenil volante es quien más pista pide, no sólo por lo mostrado ante Aldosivi, sino por lo realizado el año pasado. Es simple: el pibe tiene que jugar de entrada; la dificultad implica determinar por quién ingresa. Y a sabiendas de lo que sucedió ante el Tiburón, los dardos se perfilarían hacia un solo nombre: Sergio Vittor. Claro que el ex Independiente y De Blasis son de características distintas. El juvenil tripero no es volante central, pese a haber jugado en esa posición ante Aldosivi, que, dicho sea de paso, tras abrir el marcador se refugió atrás, decidido a jugar de contra. La lesión de Miloc desbarató cualquier plan previo al inicio de la temporada, y el mal rendimiento de Vittor profundizó esa situación. De todos modos resulta muy aventurado especular con una salida del volante central por haber estado impreciso durante 45 minutos. El problema radica en que a Gimnasia se le agotan las opciones: como cinco clásico, atrás sólo asoma Emiliano Méndez, y si bien hay quienes hablan de la posible contratación de un volante central, a juzgar por la situación económica del Club, es altamente improbable que se pueda traer algo mejor de lo que ya hay.
Otra cuestión casi tan substancial es el ataque. Troglio deberá replantearse la posibilidad de cambiar la dupla ofensiva. Al menos evaluarla, considerar a Mendoza como una variante más que potable y aceptar que el abuso de los centros y el juego permanente por las bandas sirven de poco en un ataque sin altura. Ése es un aspecto fundamental, y el juego ofensivo del Lobo fue, casi siempre, predecible. Otra alternativa: probar con Choy adelante y ahí sí permitir el ingreso de De Blasis.
Más allá del empate casi sobre el final, al Lobo le quedó la sensación amarga de haber perdido dos puntos en vez de haber ganado uno. Sobre todo teniendo en cuenta los resultados posteriores de los equipos que están arriba, como los empates de Instituto y River, y que se jugó ante uno de los elencos más flojos del certamen –lo de Aldosivi fue pobrísimo.
Sería injusto sentenciar la actuación de Gimnasia como improductiva cuando es la primera del 2012. La competencia recién ha comenzado. Falta mucho. Es más, queda una rueda entera. Pero algo tiene que cambiar para que el objetivo del ascenso se acerque en vez de alejarse. La mejoría vendrá siempre y cuando Troglio sepa corregir las impericias que, a la vista de todos, quedaron plasmadas el sábado pasado en Mar del Plata.
Agustín Colianni
Al Lobo lo golpearon de entrada y tuvo que ir a buscar el empate por obligación. Pero las armas que presentó Gimnasia fueron escasas: Nicolás Cabrera subiendo en forma constante por la derecha, alguna que otra pincelada de Choy y la entrega de Capurro como armador principal del juego tripero no bastaron para contrarrestar la nula participación de Vizcarra y Vargas. Las malas entregas abusaron en el mediocampo, principalmente en jugadores que, por el puesto que ocupan, deberían ser capaces de dar bien un pase cuando nadie los marca. En quien más se notó fue en Vittor: lo suyo fue para el olvido, o bien para el recuerdo por lo pésimo.
La defensa cumplió. Sin duda que allí la grata sorpresa fue la buena presentación de Damián Macaluso: firme, activo, impasable. Goux lo complementó. ¿La falencia defensiva? Sapetti, que volvió en un 60 por ciento de lo que supo mostrar antes de la lesión y fue reemplazado en el entretiempo por un García que demostró estar en mejor forma. Casco, por su parte, aportó lo suyo, pero está claro que tirado como lateral su potencial ofensivo queda minimizado.
Es cierto que Gimnasia no jugó bien, pero no es menos cierto que mostró maniobras auspiciosas. Porque a la gran tarea de Macaluso se suman las de Pablo De Blasis (fundamental en la remontada del complemento) y la de Franco Mendoza, quien revalidó lo hecho en la pretemporada y le dio el empate al Lobo. A esos tres ejes debe aferrarse Troglio.
El juvenil volante es quien más pista pide, no sólo por lo mostrado ante Aldosivi, sino por lo realizado el año pasado. Es simple: el pibe tiene que jugar de entrada; la dificultad implica determinar por quién ingresa. Y a sabiendas de lo que sucedió ante el Tiburón, los dardos se perfilarían hacia un solo nombre: Sergio Vittor. Claro que el ex Independiente y De Blasis son de características distintas. El juvenil tripero no es volante central, pese a haber jugado en esa posición ante Aldosivi, que, dicho sea de paso, tras abrir el marcador se refugió atrás, decidido a jugar de contra. La lesión de Miloc desbarató cualquier plan previo al inicio de la temporada, y el mal rendimiento de Vittor profundizó esa situación. De todos modos resulta muy aventurado especular con una salida del volante central por haber estado impreciso durante 45 minutos. El problema radica en que a Gimnasia se le agotan las opciones: como cinco clásico, atrás sólo asoma Emiliano Méndez, y si bien hay quienes hablan de la posible contratación de un volante central, a juzgar por la situación económica del Club, es altamente improbable que se pueda traer algo mejor de lo que ya hay.
Otra cuestión casi tan substancial es el ataque. Troglio deberá replantearse la posibilidad de cambiar la dupla ofensiva. Al menos evaluarla, considerar a Mendoza como una variante más que potable y aceptar que el abuso de los centros y el juego permanente por las bandas sirven de poco en un ataque sin altura. Ése es un aspecto fundamental, y el juego ofensivo del Lobo fue, casi siempre, predecible. Otra alternativa: probar con Choy adelante y ahí sí permitir el ingreso de De Blasis.
Más allá del empate casi sobre el final, al Lobo le quedó la sensación amarga de haber perdido dos puntos en vez de haber ganado uno. Sobre todo teniendo en cuenta los resultados posteriores de los equipos que están arriba, como los empates de Instituto y River, y que se jugó ante uno de los elencos más flojos del certamen –lo de Aldosivi fue pobrísimo.
Sería injusto sentenciar la actuación de Gimnasia como improductiva cuando es la primera del 2012. La competencia recién ha comenzado. Falta mucho. Es más, queda una rueda entera. Pero algo tiene que cambiar para que el objetivo del ascenso se acerque en vez de alejarse. La mejoría vendrá siempre y cuando Troglio sepa corregir las impericias que, a la vista de todos, quedaron plasmadas el sábado pasado en Mar del Plata.
Agustín Colianni