Fútbol

LA PRIMERA CLASIFICACIÓN CONTINENTAL

Un día como hoy, hace 19 años, Gimnasia le ganaba a Boca en la semifinal de la Liguilla y se aseguraba la clasificación a la Copa Conmebol. <b>VIDEO</B>.

El 18 de julio de 1992 puede considerarse como el comienzo de la era dorada de fútbol de Gimnasia. Ese día, en el barrio de Villa Luro, en el estadio de Vélez, Gimnasia derrotaba por 1-0 a Boca con gol del uruguayo Hugo Romeo Guerra y de esa manera alcanzaba la final de la Liguilla Pre-Libertadores, lo que implicaba automáticamente la clasificación para la recientemente creada Copa Conmebol, y la posibilidad de ingresar a la Libertadores.

Esa temporada 91/92, de la mano de Gregorio Goyo Pérez, y una banda de grandes jugadores uruguayos que habían llegado con el entrenador, como el Topo Sanguinetti, Terremoto Perdomo y el Vasco Odriozola, significó un salto para el Lobo, ya afianzado en Primera, terminando 5º en el Apertura y 8º en el Clausura. La aparición de Guillermo Barros Schelotto, más los mencionados refuerzos orientales, fueron determinantes para formar este gran equipo.

El mencionado 5º puesto del Apertura ’91 le permitió a Gimnasia ingresar a la Liguilla, torneo clasificatorio del que participaban los mejores cuatro equipos de cada torneo, descontando a los campeones. El sistema era de eliminación directa, a partido único en cancha neutral: los finalistas se aseguraban el pase a la Conmebol, y el ganador enfrentaba al perdedor de la final de campeones (que fue Newell’s) para definir el segundo cupo en la Libertadores.

Después de ganarle a Platense por la mínima diferencia en la vieja Doble Visera de Independiente, con gol del Mellizo Guillermo, los de Goyo Pérez tenían una parada complicadísima en cancha de Vélez, contra el Boca del también uruguayo Tabárez. Ese día Gimnasia formó con Cristante; Saraiba, San Esteban, Ortiz y Sanguinetti; Perdomo, Bianco, Morant y Odriozola; Barros Schelotto y Guerra.

Fue un partido mal jugado, duro, en el cual el Lobo logró imponerse gracias a la pegada del Vasco Odriozola, que ubicó con un buscapie a su compatriota Hugo Romeo Guerra a los 25 del primer tiempo. Faltaba mucho, pero el partido no dejó demasiado más hasta que llegó el final: delirio de la multitud tripera que había copado la tribuna visitante, y que por primera vez –aunque fuera la Copa Conmebol- se aseguraba tocar el cielo del fútbol internacional.

Después vendría la derrota en la final con Vélez por 3 a 0 en el Monumental, y las semifinales de la Conmebol donde Gimnasia caería contra Olimpia de Paraguay que contaba en el arco con Sergio Goycoechea. Pero eso sería era otra historia. Lo importante era, que ese 18 de julio de 1992, el Decano de América obtenía, por primera vez en su historia, el legítimo derecho de mostrarse ante el resto del continente.


Nicolás Zyssholtz