Fútbol
14/01/2011
LA PASIÓN EXPLOTA
La tarde en Estancia Chica se transformó en una gran fiesta donde no faltó nada. Ahora se vienen los amistoso y la gente va. <strong><a href=" http://www.letrag.net/galerias/futbol/pret_melli_2_140111.html">+ FOTOS</a></strong>.
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Y un día volvió el ídolo. ¿Y cómo no iba a volver si esta es su casa? Aunque alguna vez lo echaron y otras prefirió no entrar, en lo más hondo de su corazón sabía que iba a volver. Por la puerta grande, como lo hacen solo algunos, con cantos e ilusión, con miles de triperos inmersos en un procesión de fe interminable.
Aunque lo hayan golpeado y maltratado, y a pesar de que algunos lo quisieron adoptar con la excusa de ser su ídolo pero le dieron la espalda cuando lo dejaron sentado mirando el partido desde afuera. Volvió él. Aunque otros, que dijeron ser triperos pero nunca se calzaron la azul y blanca, lo desterraron y lo menospreciaron, hicieron oídos sordos al clamor popular.
En Estancia volvió la alegría y los triperos se amigaron con la ilusión. Porque está él, que es el símbolo de cualquier gimnasista, pero también están otros que laburan en la oscuridad para que el Lobo vuelva a ser el Club que dejó el Melli. Porque en Estancia y en el bosque es “el Melli”, nada de Guillermo o Barros Schelotto. Porque los triperos lo conocimos junto con su hermano haciendo picardías en todas las canchas, con la sonrisa de felicidad que se lo vio por estos días.
Las anécdotas sobran, los relatos entre lágrimas abundan. El Lobo se puso de pie y empezó a caminar. Pero el Melli no es un mesías ni un salvador. Hoy, el Melli es el corazón de Gimnasia, un hincha dentro de la cancha.
Si alguna vez creímos que no iba a volver, que se iba a quedar en la casa viéndolo por tele, desconocimos su condición de tripero. Ignoramos que ver la azul y blanca le iba a erizar la piel. Nos olvidamos que Gimnasia está por encima de todo y nunca nada podrá sacarnos las ganas de verlo bien. Pero todo eso quedó atrás, el Melli está en su casa y como acá, nadie lo va a tratar, nunca se va a sentir más cómodo.
Alejandro De Angelis
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Y un día volvió el ídolo. ¿Y cómo no iba a volver si esta es su casa? Aunque alguna vez lo echaron y otras prefirió no entrar, en lo más hondo de su corazón sabía que iba a volver. Por la puerta grande, como lo hacen solo algunos, con cantos e ilusión, con miles de triperos inmersos en un procesión de fe interminable.
Aunque lo hayan golpeado y maltratado, y a pesar de que algunos lo quisieron adoptar con la excusa de ser su ídolo pero le dieron la espalda cuando lo dejaron sentado mirando el partido desde afuera. Volvió él. Aunque otros, que dijeron ser triperos pero nunca se calzaron la azul y blanca, lo desterraron y lo menospreciaron, hicieron oídos sordos al clamor popular.
En Estancia volvió la alegría y los triperos se amigaron con la ilusión. Porque está él, que es el símbolo de cualquier gimnasista, pero también están otros que laburan en la oscuridad para que el Lobo vuelva a ser el Club que dejó el Melli. Porque en Estancia y en el bosque es “el Melli”, nada de Guillermo o Barros Schelotto. Porque los triperos lo conocimos junto con su hermano haciendo picardías en todas las canchas, con la sonrisa de felicidad que se lo vio por estos días.
Las anécdotas sobran, los relatos entre lágrimas abundan. El Lobo se puso de pie y empezó a caminar. Pero el Melli no es un mesías ni un salvador. Hoy, el Melli es el corazón de Gimnasia, un hincha dentro de la cancha.
Si alguna vez creímos que no iba a volver, que se iba a quedar en la casa viéndolo por tele, desconocimos su condición de tripero. Ignoramos que ver la azul y blanca le iba a erizar la piel. Nos olvidamos que Gimnasia está por encima de todo y nunca nada podrá sacarnos las ganas de verlo bien. Pero todo eso quedó atrás, el Melli está en su casa y como acá, nadie lo va a tratar, nunca se va a sentir más cómodo.
Alejandro De Angelis