Fútbol

INMENSOS

Casi 4000 triperos coparon Avellaneda para alentar al Lobo. Muchos volvieron con la sensación de una amistad deteriorada. <b>APOSTILLAS</B>

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El amor, la pasión, el aliento, el aguante y garra que le pone el hincha tripero a la hora de ir a la cancha es realmente único y digno de ser resaltado.

Si bien la noche, la distancia y el rival invitaban a que una buena concurrencia se hiciera presente en el Estadio de Racing, sin embargo el delicado momento futbolístico e institucional que vive nuestro Lobo podría bien haberle quitado concurrencia al público visitante. No obstante y contra muchos pronósticos, el triperío se embarcó en una nueva cruzada para mostrarle a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes que la pata social de todo este asunto está firme. Ahora es turno de que los otros protagonistas del asunto empiecen a tomar el toro por las astas antes que sea demasiado tarde.

El triperío venía en mareas que coincidían generalmente con al arribo de alguno de los micros o combis de las distintas filiales/barriadas que sacan transporte cada vez que el Lobo sale del Bosque. La mayoría tenía bandera en una mano y comida/bebida en la otra. Era la hora de la cena y para alentar nada mejor que la panza llena y el pico húmedo.

Los trapos vistieron tanto la bandeja inferior como la superior. Largas telas recorrían ambas bandejas y eran el soporte ideal de LA22.

El inicio del encuentro se mostró auspicioso y la gente aplaudía cada jugada o sacrificio del equipo. La apertura del marcador fue un golpe difícil de digerir pero enseguida las ocasiones para empatar se sucedían unas a otras y la bronca se hizo carne tanto en la gente tripera como en Jorge Córdoba que desde la platea se salía de la vaina por jugar.

En la segunda etapa pasó algo similar aunque ya la diferencia era muy abultada en el marcador como para intentar revertir la derrota. La expulsión de Casco terminó con la expectativa tripera y nuevamente un incesante aliento cargado de bronca y resignación se apoderó del estadio.

Tras el pitazo final, el dolor por la derrota, la preocupación por el duro momento que parece no tener fin y la sorpresa por parte de la gente de Racing que despidió a hinchas y jugadores triperos con un “y ya lo ve, el que no salta se va a la…”.
Asombro, fastidio y dolor. Sensaciones de una hinchada inmensa.


Víctor Díaz

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APOSTILLAS DE LA NOCHE

Dos caídas al hilo: Gimnasia había tenido una remontada, pero cayó en el bosque ante Godoy Cruz y ahora ante la academia.

La 6ta. fue la vencida: El Lobo sumaba 5 partidos sin caer ante Racing, pero la racha se rompió en el cilindro.

Una rueda sin goles: El cotejo ante Racing marcó una ronda sin que Gimnasia pueda meter goles de visitante. El último fue de Castro en La Paternal frente a Argentinos.

Bajas importantes: Las lesiones de Córdoba y Rinaudo se sintieron pese a que Gimnasia jugó un buen partido. Sin embargo, las ausencias se notaron.

Primer juego: Este fue el primer encuentro de Gimnasia con Delmar como nuevo presidente del club. Cacho asumió en lo que será su quinto mandato.

Debut soñado: Ese fue el de Joaquín Romea, que ya había estado en el banco, pero frente a los de Avellaneda tuvo su bautismo de fuego.

De visita los viernes: Es el tercer partido consecutivo que el lobo juega de visitante un viernes, antes había sido ante Newell’s, Banfield y ahora Racing.


Nicolás D´Angelo