Fútbol
17/11/2010
UN NUEVO RUMBO
El Lobo está concentrado en un objetivo claro que es sumar. Le gusta a quien le guste, es momento de profundizar la levantada.
Gimnasia llegó a Banfield con la cabeza gacha y se fue con la frente alta. Morant consiguió lo que fue a buscar. No son tiempos de andar cuestionando si el equipo juega al contragolpe, si es defensivo, o si su único propósito es mantener la valla en cero.
Existe una única realidad, tan sumamente urgente como primordial: de acá al final, el Lobo necesita sumar puntos. El que quiera ver juego bonito que se vaya al Amalfitani.
Si bien en los últimos dos partidos dio la sensación de que Gimnasia no jugó a nada, quienes así lo piensen están equivocados. Hay un trabajo profundo, no vistoso, que hoy por hoy es el sustento de un plantel golpeado en todos los aspectos. La virtud más significativa del elenco de Morant es conocer sus propias limitaciones; y quien es conocedor en este aspecto, sabe a lo que juega y tiene muy en claro hasta qué punto tirar de la soga. Gimnasia hizo un esfuerzo notable en el Florencio Sola, un reducto del cual los mejores equipos se retiran vapuleados. El Lobo supo capear el temporal, supo hacer frente a las embestidas del Taladro, incluso lo pudo haber ganado si Rojano o Córdoba hubieran estado más lúcidos en la definición.
Ahora bien: la recta final no es sencilla. La pequeña ventaja con la que cuenta Gimnasia es que encontró un rumbo. Austero, conservador, defensivo, mezquino. Sí, pero no importa. Los jugadores no cobran hace varios meses (incluso el actual presidente -de pésima gestión por donde quiera que se la mire- declaró con total negligencia y varios gramos de frivolidad que su comisión directiva no se haría cargo de la deuda) y, sin embargo, defendieron cual un lobo feroz el empate en cancha de Banfield. ¿Qué más se les puede pedir? Ellos no se equivocan, sino que lo hacen los de más arriba, que ni siquiera fueron capaces de abrochar una publicidad para la franja azul. Así las cosas, por suerte en diciembre hay elecciones, y la pelota está otra vez en manos de los socios. Si la voluntad soberana del socio no rige en diciembre, o si el socio vuelve a pifiarle en el voto (no olvidar: Muñoz 2004, Gisande 2008), ya la realidad gimnasista tendrá la forma misma del colmo.
Mientras tanto, Gimnasia debe seguir su nuevo rumbo; enhorabuena lo encontró. Llegar a los 17 puntos sería un buen comienzo para lo que vendrá después; Morant sabe cómo hacerlo. Neira en vez de Graf, y Encina entre los concentrados: quizás esas posibilidades debe replantearse el técnico. ¿El rol del hincha? Proteger, alentar y dar apoyo a un plantel desintegrado que, aun con los pocos recursos que tiene y sabiéndose inferior a muchos otros rivales, se sube a cualquier cuadrilátero a dar pelea.
Agustín Colianni
Existe una única realidad, tan sumamente urgente como primordial: de acá al final, el Lobo necesita sumar puntos. El que quiera ver juego bonito que se vaya al Amalfitani.
Si bien en los últimos dos partidos dio la sensación de que Gimnasia no jugó a nada, quienes así lo piensen están equivocados. Hay un trabajo profundo, no vistoso, que hoy por hoy es el sustento de un plantel golpeado en todos los aspectos. La virtud más significativa del elenco de Morant es conocer sus propias limitaciones; y quien es conocedor en este aspecto, sabe a lo que juega y tiene muy en claro hasta qué punto tirar de la soga. Gimnasia hizo un esfuerzo notable en el Florencio Sola, un reducto del cual los mejores equipos se retiran vapuleados. El Lobo supo capear el temporal, supo hacer frente a las embestidas del Taladro, incluso lo pudo haber ganado si Rojano o Córdoba hubieran estado más lúcidos en la definición.
Ahora bien: la recta final no es sencilla. La pequeña ventaja con la que cuenta Gimnasia es que encontró un rumbo. Austero, conservador, defensivo, mezquino. Sí, pero no importa. Los jugadores no cobran hace varios meses (incluso el actual presidente -de pésima gestión por donde quiera que se la mire- declaró con total negligencia y varios gramos de frivolidad que su comisión directiva no se haría cargo de la deuda) y, sin embargo, defendieron cual un lobo feroz el empate en cancha de Banfield. ¿Qué más se les puede pedir? Ellos no se equivocan, sino que lo hacen los de más arriba, que ni siquiera fueron capaces de abrochar una publicidad para la franja azul. Así las cosas, por suerte en diciembre hay elecciones, y la pelota está otra vez en manos de los socios. Si la voluntad soberana del socio no rige en diciembre, o si el socio vuelve a pifiarle en el voto (no olvidar: Muñoz 2004, Gisande 2008), ya la realidad gimnasista tendrá la forma misma del colmo.
Mientras tanto, Gimnasia debe seguir su nuevo rumbo; enhorabuena lo encontró. Llegar a los 17 puntos sería un buen comienzo para lo que vendrá después; Morant sabe cómo hacerlo. Neira en vez de Graf, y Encina entre los concentrados: quizás esas posibilidades debe replantearse el técnico. ¿El rol del hincha? Proteger, alentar y dar apoyo a un plantel desintegrado que, aun con los pocos recursos que tiene y sabiéndose inferior a muchos otros rivales, se sube a cualquier cuadrilátero a dar pelea.
Agustín Colianni