Fútbol
06/10/2010
LO ILÓGICO DEL FÚTBOL
En el fútbol se le exige al hincha, a los dirigentes y al técnico <b>¿Cuándo será el turno de exigirle a los jugadores?</b>.
Cualquier trabajador, sea cual fuere su cargo, cobra un sueldo acordado previamente para realizar una tarea determinada. Ahora bien, si cumple mal con la función que le es asignada o directamente no la hace, es cesanteado y se le otorga la indemnización correspondiente.
El objetivo del fútbol, básicamente, es lograr que la pelota entre en el arco para hacerse con la victoria. Así de básico y sencillo. Pero claro, como toda actividad, también tiene sus matices. Muchas veces se discuten las formas, lo medios para lograrlo y hasta el propio fin. Sin embargo, cuando quien debe llevar a cabo esta tarea (un trabajador) la realiza de manera incompleta o deficiente, no recibe reprenda alguna, o al contrario, sale al cruce de las críticas.
Es el mundo del revés, dirá usted. Sí, eso es el fútbol de hoy en día. Los empleados ineficientes no sólo no son sancionados sino que muchas veces son premiados por ínfimos logros, con el solo fin de que alcancen algún objetivo secundario. Además, exigen que no se los difame y son muy críticos de aquellos que les reclaman por el buen desempeño de su tarea.
Ahora, si pensamos que la idea de tratar al jugador como un simple empleado es despiadada, también pensemos cuál es su función y comportamiento dentro de un Club: exceptuando a los chicos de inferiores, una incorporación firma un contrato, lo cumple y se va de la institución. En el mejor de los casos, le deja un rédito económico y deportivo, en el peor y más común, sólo deja una deuda y muchos problemas de los cuales no se hará cargo en un futuro. Si rinde mal, sólo espera la finalización de su vínculo para retirarse sin pena ni gloria. Si lo hace bien, muchas veces pretende sacar más beneficios de los que en teoría le corresponderían. Está de más decir, que quedan exentos aquellos que se identifican con el club y aportan desde donde pueden un granito de arena.
Sin embargo se plantea una curiosidad en todo este dilema. Nunca existe por parte del jugador, como en el caso de los técnicos, la extrema autocrítica y posterior rescisión de su contrato. Más bien todo lo contrario, suelen cuestionar al entrenador de turno y pedir explicaciones por su no incorporación dentro del equipo.
En conclusión, ser futbolista muchas veces se parece al trabajo perfecto. Se cobran sueldos siderales y se puede salir airoso sin ni siquiera ejercer la profesión de manera completa. Cabe aclarar que esto nada tiene que ver con una crítica a una medida que se pueda tomar en reclamo de lo que le corresponde a cada trabajador. Pero quizás llegó el tiempo de que el hincha también alce la voz para pedir compromiso y eficacia.
Aquellos que van a la cancha, ayudan al club, pagan su cuota societaria (en caso de ser socios) y pretenden recibir al menos una devolución decorosa desde el campo de juego. Ilusos, creen que sus equipistas pelearán cada pelota como si fuera la última y al darse cuenta de la realidad, descargan su ira como pueden. Muchas veces de manera excesiva, otras, muy justamente. Ellos también tienen el derecho de hacer saber sus críticas.
Resumiendo: en el fútbol se le exige al hincha, a los dirigentes y al técnico ¿Cuándo será el turno de los jugadores?
Alejandro De Angelis
El objetivo del fútbol, básicamente, es lograr que la pelota entre en el arco para hacerse con la victoria. Así de básico y sencillo. Pero claro, como toda actividad, también tiene sus matices. Muchas veces se discuten las formas, lo medios para lograrlo y hasta el propio fin. Sin embargo, cuando quien debe llevar a cabo esta tarea (un trabajador) la realiza de manera incompleta o deficiente, no recibe reprenda alguna, o al contrario, sale al cruce de las críticas.
Es el mundo del revés, dirá usted. Sí, eso es el fútbol de hoy en día. Los empleados ineficientes no sólo no son sancionados sino que muchas veces son premiados por ínfimos logros, con el solo fin de que alcancen algún objetivo secundario. Además, exigen que no se los difame y son muy críticos de aquellos que les reclaman por el buen desempeño de su tarea.
Ahora, si pensamos que la idea de tratar al jugador como un simple empleado es despiadada, también pensemos cuál es su función y comportamiento dentro de un Club: exceptuando a los chicos de inferiores, una incorporación firma un contrato, lo cumple y se va de la institución. En el mejor de los casos, le deja un rédito económico y deportivo, en el peor y más común, sólo deja una deuda y muchos problemas de los cuales no se hará cargo en un futuro. Si rinde mal, sólo espera la finalización de su vínculo para retirarse sin pena ni gloria. Si lo hace bien, muchas veces pretende sacar más beneficios de los que en teoría le corresponderían. Está de más decir, que quedan exentos aquellos que se identifican con el club y aportan desde donde pueden un granito de arena.
Sin embargo se plantea una curiosidad en todo este dilema. Nunca existe por parte del jugador, como en el caso de los técnicos, la extrema autocrítica y posterior rescisión de su contrato. Más bien todo lo contrario, suelen cuestionar al entrenador de turno y pedir explicaciones por su no incorporación dentro del equipo.
En conclusión, ser futbolista muchas veces se parece al trabajo perfecto. Se cobran sueldos siderales y se puede salir airoso sin ni siquiera ejercer la profesión de manera completa. Cabe aclarar que esto nada tiene que ver con una crítica a una medida que se pueda tomar en reclamo de lo que le corresponde a cada trabajador. Pero quizás llegó el tiempo de que el hincha también alce la voz para pedir compromiso y eficacia.
Aquellos que van a la cancha, ayudan al club, pagan su cuota societaria (en caso de ser socios) y pretenden recibir al menos una devolución decorosa desde el campo de juego. Ilusos, creen que sus equipistas pelearán cada pelota como si fuera la última y al darse cuenta de la realidad, descargan su ira como pueden. Muchas veces de manera excesiva, otras, muy justamente. Ellos también tienen el derecho de hacer saber sus críticas.
Resumiendo: en el fútbol se le exige al hincha, a los dirigentes y al técnico ¿Cuándo será el turno de los jugadores?
Alejandro De Angelis