Fútbol

LEVE REMONTADA

El Lobo no debe excederse en la confianza que otorgó la victoria frente al Globo. Hay que seguir trabajando y aprovechar el impulso.

A veces suele decirse que un simple árbol no debe tapar al bosque. A los 35 del complemento Huracán llegó al empate en forma legítima, pero el gol en contra de Castro fue anulado por el juez de línea.

¿Qué hubiese pasado si el partido terminaba igualado? Porque si bien el desarrollo del cotejo permitió evidenciar cierto repunte en el nivel de Gimnasia, no hay que creer que el Lobo arrasó a los dirigidos, en ese momento, por Rivoira: el 3-0, más allá de ser muy festejado por la parcialidad tripera, no fue lo más justo. Es cierto que el Lobo mereció la victoria, pero no es mucho menos cierto que el rival –con poco y nada- lo puso contra las cuerdas y casi se va del Bosque con un punto.

Cocca movió algunas piezas. El primer cambio (obligado) fue el de Masuero por Fontanello. El pibe cumplió con creces. Esa timidez que lo había estigmatizado en sus presentaciones anteriores pareció esfumarse. Se entendió bastante bien con Agüero, y juntos desbarataron los planes de la delantera –en realidad sólo de Zárate, porque lo de Huracán rozó lo impresentable en todas sus líneas- del Globo.

Fontanello está listo para volver pero Cocca decidió salvaguardar la titularidad de Masuero, un pibe del club que se está asentando en Primera, en detrimento de que ese lugar vuelva a ser ocupado por el ex Tigre, de regulares actuaciones en lo que va del torneo.

Por su parte, el ingreso de Frezzotti le aporto más fricción al mediocampo Mens Sana. Lo de Capurro venía siendo muy bajo y el cambio estuvo bien. El ex volante de Chacarita cumplió con su función y seguramente será de la partida ante Independiente. Y existe un dato fundamental: Aued, cuando vuelva a pisar el terreno de juego, puede ser el encargado de surtir el equilibrio que el Lobo anda necesitando en el medio.

Encina merece un párrafo propio. El Sapito es la dama en el tablero de ajedrez tripero. Corre durante los noventa minutos, juega, hace jugar, marca y también hace goles: el viernes redondeó una tarea impecable, la cual fue coronada con una exquisita emboquillada a Monzón. Su segundo gol lo marcó de yapa.

La delantera es el sector donde está sembrada la mayoría de las dudas: Navarro al fin mojó (definió como los que realmente saben) pero Graf sacó un reprobado. A Cocca le está costando demasiado hallar la dupla ideal. Es posible que Navarro se haya sacado la mufa en serio tras su primera anotación del torneo, y, si el arco se le abre al uruguayo, entonces el panorama será otro.

Por último, da la sensación de que Neira se las arregla mejor tirado como enlace que como punta: se puede comprobar con la magnífica asistencia que metió en el primer gol. El pibe de Azul encuentra en Encina un socio ideal, y juntos se encargan de armar el juego ofensivo.

Gimnasia no tenía otra opción: debía ganar o ganar, y lo logró. Ahora no queda tiempo para andar haciendo alarde de una goleada que, desde un punto de vista objetivo, fue un regalo caído del cielo en el momento oportuno. Por el contrario, el tiempo debe ser aprovechado para corregir las falencias que el equipo evidenció el viernes pasado.

La próxima parada es Avellaneda, un terreno donde hace tiempo que Gimnasia no festeja. Pero Independiente viene de un naufragio y anda sin capitán: Garnero renunció, y ahora la directiva del Rojo está buscando su reemplazante.

Gimnasia debe sacar provecho de esa situación si es que quiere confirmar su levantada y demostrarles a todos que está despierto. Luego sí, el cásico. Traerse un buen resultado de Quilmes, donde todo el estadio va a estar en su contra, no es tarea sencilla para el Lobo, pero para pensar en eso habrá tiempo más adelante. El rival inmediato se llama Independiente, y quien quite la mirada del elenco de Avellaneda estará cometiendo un grave error.

El triunfo ante Huracán trajo respiración: los jugadores, lo hinchas y mucho más el técnico, se estaban ahogando. Y si bien una bocanada de aire fresco puede ser artífice de muchas cosas buenas, resulta inexorable fijarse más en los errores que en las virtudes para alcanzar la gloria. Eso hacen los que tienen éxito.


Agustín Colianni