Fútbol
17/08/2010
¿CUÁL ES EL VERDADERO LOBO?
Frente a Olimpo Gimnasia fue la contracara de lo mostrado ante San Lorenzo. Habrá que trabajar para que la irregularidad no sea la regla.
Si tras el partido ante San Lorenzo había surgido algún puñado de ilusiones entre los hinchas triperos, la caída ante Olimpo hizo añicos cualquier espejismo. Es que el Lobo fue la contracara de la primera fecha y se volvió de Bahía Blanca con más dudas que certezas.
Los únicos que sacaron aprobado fueron Neira –estuvo muy solo arriba, pero aún así logró inquietar varias veces a los defensores rivales- y el pibe Lisandro Magallán que, con sus incipientes 16 años, se las arregló bien para no complicarse en defensa. Después, lo de Gimnasia rozó lo paupérrimo.
La propuesta de Cocca de jugar con línea de tres no hizo más que complicar el juego de los mediocampistas: con el cambio de esquema, el Lobo perdió salida por los costados (no se sabe bien si Moreira jugó de cuatro adelantado o de ocho atrasado) y en el mediocampo reinó el desorden. Tirado como enlace, el Lorito Jiménez prácticamente no entró en juego; lo de Encina por izquierda fue muy pobre, Capurro y Rinaudo nunca lograron entenderse del todo y, cuando el ex Colón debió retirarse por una molestia, el nivel de Fito decayó notoriamente.
La entrada de Frezzotti (errático) no solucionó ninguno de los numerosos problemas –tanto colectivos como individuales- que Gimnasia sufrió en todas sus líneas, como así tampoco influyeron los ingresos de un Castro desconocido con respecto a lo que acostumbraba a mostrar, y un Córdoba que, con poco, dejó la impresión de ser más inteligente y perspicaz que el desorbitado Navarro.
El Lobo fue Deportivo Neira: el pibe de azul volvió a demostrar todo lo que sabe con un par de situaciones en las que dejó apilados a más de un rival. Sólo le faltó el gol y algo de compañía: si hasta debió bajar en varias oportunidades a buscar el balón por cuenta suya y hacer las veces de enlace, ante la inexistencia de alguien que tomara las riendas de un equipo que jugó sin brújula.
Cocca deberá reconsiderar la posibilidad de jugar con línea de tres. Así, Agüero se complicó demasiado tirado por el sector izquierdo, y Masuero estuvo algo dubitativo y se dedicó a despejar sin prolijidad. Algo más: siempre perdió con Delorte. Por su parte Sessa, que respondió bien en casi todas sus intervenciones, tuvo algo de responsabilidad en el gol, tanto en la jugada que derivó en el córner (la pelota se iba afuera) como en el centro mismo, donde salió, se arrepintió, quiso volver al arco y quedó a mitad de camino.
No cabe duda que las preocupaciones en la cabeza del técnico deben ser muchas: ya no sólo es la falta de gol, sino que también hay que trabajar en el funcionamiento colectivo, porque en Bahía Blanca sólo hubo un equipo: Olimpo. Los otros once jugaron cada uno para sí, y encima casi todos lo hicieron mal.
Agustín Colianni
Fotos: Prensa Gimnasia
Los únicos que sacaron aprobado fueron Neira –estuvo muy solo arriba, pero aún así logró inquietar varias veces a los defensores rivales- y el pibe Lisandro Magallán que, con sus incipientes 16 años, se las arregló bien para no complicarse en defensa. Después, lo de Gimnasia rozó lo paupérrimo.
La propuesta de Cocca de jugar con línea de tres no hizo más que complicar el juego de los mediocampistas: con el cambio de esquema, el Lobo perdió salida por los costados (no se sabe bien si Moreira jugó de cuatro adelantado o de ocho atrasado) y en el mediocampo reinó el desorden. Tirado como enlace, el Lorito Jiménez prácticamente no entró en juego; lo de Encina por izquierda fue muy pobre, Capurro y Rinaudo nunca lograron entenderse del todo y, cuando el ex Colón debió retirarse por una molestia, el nivel de Fito decayó notoriamente.
La entrada de Frezzotti (errático) no solucionó ninguno de los numerosos problemas –tanto colectivos como individuales- que Gimnasia sufrió en todas sus líneas, como así tampoco influyeron los ingresos de un Castro desconocido con respecto a lo que acostumbraba a mostrar, y un Córdoba que, con poco, dejó la impresión de ser más inteligente y perspicaz que el desorbitado Navarro.
El Lobo fue Deportivo Neira: el pibe de azul volvió a demostrar todo lo que sabe con un par de situaciones en las que dejó apilados a más de un rival. Sólo le faltó el gol y algo de compañía: si hasta debió bajar en varias oportunidades a buscar el balón por cuenta suya y hacer las veces de enlace, ante la inexistencia de alguien que tomara las riendas de un equipo que jugó sin brújula.
Cocca deberá reconsiderar la posibilidad de jugar con línea de tres. Así, Agüero se complicó demasiado tirado por el sector izquierdo, y Masuero estuvo algo dubitativo y se dedicó a despejar sin prolijidad. Algo más: siempre perdió con Delorte. Por su parte Sessa, que respondió bien en casi todas sus intervenciones, tuvo algo de responsabilidad en el gol, tanto en la jugada que derivó en el córner (la pelota se iba afuera) como en el centro mismo, donde salió, se arrepintió, quiso volver al arco y quedó a mitad de camino.
No cabe duda que las preocupaciones en la cabeza del técnico deben ser muchas: ya no sólo es la falta de gol, sino que también hay que trabajar en el funcionamiento colectivo, porque en Bahía Blanca sólo hubo un equipo: Olimpo. Los otros once jugaron cada uno para sí, y encima casi todos lo hicieron mal.
Agustín Colianni
Fotos: Prensa Gimnasia